sábado, 4 de abril de 2015

Dr. Chauncey Crandall: "Servimos a un Dios de milagros"



El Doctor Chauncey Crandall (1970-) es un cardiólogo reconocido internacionalmente, egresado del Colegio Médico de Virginia y con un posgrado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, una de las mejores universidades del mundo. Receptor del Premio Internacional al Héroe Médico 2011, ha sido investigador en la división de Yale de cirugía cardiovascular, ha realizado más de 40,000 procedimientos quirúrgicos cardiacos, y ha dado conferencias a nivel nacional y mundial sobre temas que incluyen el trasplante de corazón, cardiología intervencionista, cardiología preventiva, sanación de enfermedades cardiovasculares y atención médica de cardiología a pacientes de la tercera edad, entre otros temas.

Crandall es también un devoto cristiano y una figura prominente en la ciencia médica de la cardiología contemporánea. Tiene una membresía con el Hospital Beth Israel y el Centro Médico Mt. Sinai en Nueva York, ha laborado como académico en las Escuelas de Medicina de la Universidad Duke y de la Universidad de Saint George en Granada; es co-fundador y Director de la División del Hospital Palm Beach de la Fundación para el Avance de Terapias Cardiacas (FACT), y es miembro de la Junta Estadounidense de la Enfermedades Cardiovasculares, del Colegio Estadoundiense de Cardiología, del Colegio Estadounidense de Médicos de Pecho, de la Sociedad Estadounidense de Intervencionistas Cardiovasculares; de la Sociedad para la Angiografía e Intervención Cardíaca y de la Sociedad Internacional de Trasplante Cardíaco y Pulmonar. Además, ha sido un conferencista destacado en la Red Internacional de Doctores Cristianos (WCDN).



Como impulsor de la dieta mediterránea y experto en prevención de enfermedades cardiacas, es editor del Heart Health Report, un boletín mensual sobre temas de cardiología donde ha escrito sobre las medidas preventivas para mantener la salud del corazón, y donde también ha hablado de  lo que se debe hacer en un caso de ataque al corazón. Su papel destacado en la prevención e investigación le ha llevado a ser receptor del Premio 'Elección de los Pacientes' 2011 y del Premio al Conferencista Sobresaliente de 2010 por el WCDN en Italia, además de haber recibido el nombramiento de Doctor Eminente 2011 por Castle ConnolleyHéroe Médico Internacional 2011 por la Sociedad Médica de Palm Beach, y  Cardiólogo Eminente 2012 por las Noticias de EEUU e Informe Mundial.

Ha contribuido con artículos científicos en el diario del Colegio Estadounidense de Cardiología (JACC), en el diario de Trasplantes de Corazón y de Pulmón, y el European Heart Journal. Ha colaborado en el mensaje ¿Porqué enferman los cristianos?, es autor del libro "Y los muertos resucitanEl encuentro de un médico con lo milagroso" (2011), del libro Fix It! (2012), y el best-seller "La simple cura del corazón" (2013). Su última publicación se titula "Tome el control de su colesterol: para una vida libre de síntomas, medicamentos y estrés" (2014)Al igual que los científicos Charles Babbage y Samuel Vincees un firme creyente en los milagros divinos y sobrenaturales, pues él mismo dice haberlos vivido y presenciado.


Sobre esto, ha sido entrevistado en los canales seculares de televisión FOX News, y Night Team News,  y en los canales cristianos de televisión AFA Channely en CBN en el Club 700, donde se ha mostrado como un firme creyente en el poder de la oraciónha hablado de los beneficios del ayuno a la saludy sobre todo ha atraído atención porque afirma que presenció un caso médico en la cual Dios revivió de forma milagrosa y sobrenatural a un paciente que había muerto en la sala de operaciones.


Actualmente, Chauncey Crandall es parte del staff del Centro Médico del Hospital Palm Beach Gardens y del Centro Médico Jupiter en Florida, además de ser Director Médico de Cirugía Intervencionista en el Centro Médico Good Samaritan.


Testimonio Personal

En el siguiente testimonio, traducido por escrito, el doctor Crandall relata el milagro que presenció en la vida de su hijo Chad, y las experiencias que le llevaron a fundar la Fundación Chadwick. Por medio ésta iniciativa caritativa, ha fundado varias clínicas como La Clinica Chad, en Medellín, Colombia, y otras, donde se brinda asistencia médica gratuita a personas de bajos recursos económicos. Además, ha impulsado y se ha envuelto activamente en misiones cristianas alrededor del mundo, llevando asistencia médica y compartiendo el Evangelio en regiones necesitadas de África del Este, Sudamérica y otras regiones, especialmente en los países de Haití, Papúa Nueva Guinea, México, Indonesia, etc. 



"Testimonio Personal"

"Lo que realmente me impulsó a hacer esto fue la enfermedad de mi hijo. Él tenía 11 años; tenía leucemia incurable. Estimaban que solo viviría un par de meses. Esto fue devastador para mí.   
Yo estaba en un punto en mi caminar cristiano en el que yo realmente no creía en lo milagroso, así que tuve que correr a tomar la Biblia y «creer». 
Me solía sentar noche tras noche «creyendo» en la sanación como está escrita en la Palabra de Dios. Allí dice: 'La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios', en Romanos 10. Y yo quería construir mi fe, podía leer la Palabra de Dios y creer, pero no sabía de nadie más que respaldara estas historias en cuanto a que fuesen verdad. No tenía a nadie a quien acudir que hubiese visto un milagro y no necesitaba uno para mi hijo. Él estaba muriendo frente a nuestros ojos.
Así que comencé a correr hacia la gente y a hombres de Dios que habían visto milagros, y esto me ayudó a construir mi fe, de manera que pude orar por mi hijo, y orábamos por nuestro hijo, frecuentemente. Él tenía tumores tan grandes como del tamaño de un puño en un lado del cuerpo. Yo puse las manos sobre él y enseguida, al siguiente día, el tumor se fue. Su sangre tenía leucemia, era totalmente caótica y oramos por él, y esta fue restaurada. Sí habíamos buscado atención médica para él, la habíamos procurado, pero fue una búsqueda paralela con la medicina y con Cristo para la sanación de este niño. 
Tuvimos muchísimas victorias con él, con el poder de la oración y también con la medicina. Pero después de 4 años, este niño repentinamente se enfermó muy gravemente y tuvimos que volar hasta Texas por tratamiento médico, y, de hecho, él tuvo un trasplante de médula ósea. Él sobrevivió; fue maravilloso, y esto, por sí mismo, fue un milagro. 
Pero después de un par de días él enfermó gravemente de manera violenta y volé de regreso a Texas para estar con él y con mi esposa, porque yo había estado trabajando en casa [en Florida]. Y fue un evento inesperado. No creíamos que esto estuviese pasando. Teníamos fe en Dios de que él mejoraría.
Y estaba en esta sala de hospital, en la sala de cuidados intensivos y yo estaba mirando por la ventana, y puedo recordar que ese día había un hermoso cielo azul. Pero allá en la distancia había una pequeña nube oscura y relámpagos saliendo de ella. 
La Biblia habla frecuentemente de la gloria de Dios y, una nube, la gloria de Dios en esta nube y en esta ventana, allí estaba, ¡la gloria de Dios! ¡Allá en la distancia! ¡En esa nube con relámpagos! Y me senté en esa ventana mientras mi hijo a penas podía respirar y esa nube comenzó a acercarse al hospital, y luego pensé dentro de mí: '¡No ahora, Señor! ¡No el día de hoy! ¡No te lleves a mi hijo hoy! ¡Hoy no Señor! ¡Hoy no! ¡No hagas esto! ¡He estado orando por esto! ¡He hecho todo lo que querías por este niño Señor! ¡Hoy no Señor!'
Y mientras esa nube venía a posarse lentamente por encima del hospital y luego se puso justo encima del hospital, una gran cantidad de lluvia salía, y, de ella, oscuridad y truenos; todo el edificio temblaba bajo la gloria de Dios. Y luego, nuestro joven hijo de 14 años, tomó su último suspiro. 
Yo estaba devastado. Mi esposa estaba a un lado de mi hijo y ella dijo: '¿No sientes la paz?'. Y yo dije: '¡No! ¡No siento la paz!'. Y mi otro hijo, el gemelo de este niño, dijo: '¡Papá! ¿No sientes?, ¡La paz?!' Yo dije: '¡No! ¡No siento la paz! ¡No siento ninguna paz ahora!' 
Y abracé a ese niño en mis brazos y comencé a clamar al Señor: '¡Señor! ¡Tú puedes salvarlo! ¡Tú puedes hacer que él viva, Señor! ¡Tú eres más poderoso que la muerte! ¡Tú eres más poderoso que la enfermedad, Señor! 
No regresó la vida a aquél niño y yo de la nada comencé a enojarme con Dios: '¡Ahora, Señor! ¡No debería terminarse así! ¡Te he buscado! ¡He orado a Ti Señor! ¡Ya no te quiero Señor Padre! ¡Hoy no! ¡No mi hijo! ¡He hecho todo lo que podía para acercarme a Ti, Señor, el día de Hoy y a través de esos cuatro años!' 
Y tuve que tomar una decisión ese día y dije al Señor: 'O me alejo de Ti el día de hoy, Señor, o me acerco a Ti. ¡No sé que hacer! ¡Estoy enojado contigo el día de hoy!'  Y mientras abrazaba a ese cuerpo, por una hora y media, a mi hijo, que había tenido su último suspiro, clamé a Dios: ¿¡Qué haré, con todo esto!?'
Y luego, me recordé, reflexionando en esos cuatro años de esa búsqueda de Dios y haber visto todos esos milagros maravillosos y todas esas evidencias de que Cristo vive. Dije: 'Señor no puedo enojarme el día de hoy, así que tomaré una decisión: correr a Ti, en el nombre de Jesús; pero por mi alma, y por la de mi hijo, a este niño, quiero un millón de almas para el Reino de Dios. Tú tráemelos y yo los cuidaré en el nombre de Jesús. Esta vida de aquí ya no significa nada para mí'. 
Y tan pronto como oré eso, la paz de Dios vino sobre mí, en esa situación. Volví a acostar a mi hijo, y dije: 'En mi Biblia', le dije a mi esposa, 'en mi Biblia dice que incluso incluso podemos orar por los muertos y ellos pueden resucitados a la vida en el nombre de Jesús. ¿Oras conmigo? ¿por mi hijo?' Ella dijo 'sí', y su hermano dijo: 'voy a orar contigo también'. Y acordamos que oraríamos una hora, por este niño muerto para que regresara a la vida, en el nombre de Jesús. 
Hablé con la enfermera, le dije: 'No nos interrumpa. Quiero orar por mi hijo'. Conseguimos aceite para ungir, y lo ungimos. Y oramos por una hora, para que ese niño regresara a la vida. Y no pasó nada. Y después de esa hora, hora y media, miré a mi esposa y le dije: 'Querida, se acabó. Se acabó. Consumado está. Dios nos ha llamado a tener una nueva vida y lo buscaremos a Él, e iremos por las almas perdidas, e iremos por los que han sido heridos, y por aquellos que están enfermos, y lo proclamaremos en el nombre de Jesús. No puedo explicar lo que pasó aquí, pero no dejaremos a nuestro Señor. Estoy comprometido a Él, por el resto de mi vida. Iremos en el nombre de Jesús y dedicaremos el resto de nuestras vidas a nuestro Señor y a la memoria de nuestro hijo Chad Crandall.' 
Y desde ese momento, hemos sentido la gloria de Dios, y nunca hemos vuelto hacia atrás, en el nombre de Jesús."

Con la muerte de Chad, no se terminó la historia de fe de Chauncey Crandall....


"Resucitando a los muertos.."

(Raising the Dead, artículo traducido de CBN, the 700 Club):




En el año 2000, el Dr. Chauncey Crandall llevaba 30 años de ejercer la medicina, cuando él y Deborah recibieron la noticia acerca de que su hijo, Chad, de entonces 11 años. Los análisis de sangre revelaron un recuento de glóbulos blancos de 80,000 (el recuento de glóbulos blancos normales yace entre 4,000 y 10,000) . Chad tenía leucemia. La noticia fue devastadora, y el Dr. Crandall luchó por su hijo para obtener el mejor cuidado de la salud y medicina para él.



El Dr. Crandall y Deborah oraron por su hijo para ser sanado. Se le puso fin a la enfermedad por un corto tiempo y también redujeron el recuento elevado de glóbulos blancos. Luego, en 2004, la leucemia de Chad volvió. Era evidente: Chad necesitaría una transfusión de sangre de su hermano gemelo, Christian. Después del trasplante, Chad hizo mejoras lentas, pero constantes. Cuatro meses después de la transfusión, la leucemia de Chad volvió. En octubre de 2004, Chad falleció.



Con el cuerpo sin vida de Chad en sus brazos, el Dr. Crandall le dijo a Dios: "O corro  hacia Ti y te entrego todo en mi vida, o Te abandono." Dr. Crandall decidió correr a Dios. Oraron para que Chad que se levantara de los muertos, pero él no mostró signos de vida.

El Dr. Crandall, que había dado su vida al Señor a la edad de 19 años, cree que Chad fue sanado cuando se fue al cielo. "Dios nos consoló en nuestro dolor de manera notable," dice él. A través de la muerte de Chad, el Dr. Crandall dice que tendría la oportunidad de hablarle a otros acerca de Jesús. "Me di cuenta de que estaba aquí por una razón: para servir a Dios todopoderoso y al Señor Jesucristo."

En el 2006, a los 53 años de edad, Jeff Markin sufrió un ataque al corazón en la sala de emergencias del Hospital de Palm Beach. El Dr. Crandall era el cardiólogo principal en servicio e informó a la sala de emergencias después de que un Código Azul fuera emitido para Jeff. Los médicos y las enfermeras trabajaron con Jeff durante 40 minutos. Cuando llegó, el Dr. Crandall notó los labios, los dedos de las manos y los pies estan cianóticos - negros por la falta de oxígeno. "Cuando aparece la cianosis, hay pocas esperanzas", dice el Dr. Crandall. Más tarde, pronunció muerto a Jeff a las 8:05 am. Mientras el Dr. Crandall salía de la habitación, sintió que el Señor le estaba diciendo que diera la vuelta y orara por Jeff.

El Dr. Crandall estaba junto al cuerpo y oró. En ese momento, el médico de urgencias caminó de regreso a la habitación. El Dr. Crandall dijo, "Denle un toque a este hombre una vez más." El médico de urgencias utilizó la paletas de electricidad una vez más. "Un corazón que se reinicia normalmente late irregularmente antes de que se asiente en un ritmo normal", dice el Dr. Crandall. Pero en este caso, el ECG registraba un latido del corazón perfecto.

"Ser médico me da la oportunidad de echar una mirada de ojos claros en lo que ocurre en los servicios de curación y llegar a los marginados e indigentes", dice él. "Creo totalmente en la curación sobrenatural, y tengo claro que Dios es el sanador, no yo". Él dice que todos curaciones son signos del poder de la resurrección de Dios: Su promesa de resucitar a cada creyente de entre los muertos, en una nueva vida en Dios.

El Dr. Crandall, quien en su trabajo ora por la sanación de sus pacientes, dice que él pasó 25 años sin buscar a Dios, pero después de que su hijo falleció, el Dr. Crandall  comenzó a perseguir las cosas de Dios más fuertemente. "Él empezó a mostrarme lo que estaba disponible en la Biblia en el nombre de Jesús: la liberación, el bautismo en el Espíritu Santo y la sanidad", dice el Dr. Crandall que recibió la llenura del Espíritu Santo en el quirófano de un hospital. "Podemos tener victoria en Cristo, incluso si perdemos a un hijo."

"Servimos a un Dios de milagros"

 (Entrevista de Ray Pritchard al Doctor Chancey Crandall;

en el canal AFA (American Family Association):

"Verdaderamente servimos a un Dios de milagros, pero necesitamos llamarlo, y para muchos de nosotros que no han presenciado un milagro es difícil orar por un milagro, pero aquél día no era ningún día especial para mí. No era un día en el que yo estuviese buscando que pasara algún milagro fantástico; era un día en el cual fui a trabajar, atendí a un hombre que había tenido un masivo ataque al corazón. 
Muchos doctores habían atendido a este caballero, enfermeras, técnicos, tratamos de traerlo de regreso a la vida pero no pudimos traerlo de regreso y lo declaramos muerto clínicamente; él ya estaba rumbo a la morgue, y tan pronto como dejaba esa sala, después de ese evento, y estaba terminando mi reporte, caminé por el pasillo y escuché la voz de Dios diciéndome: "Date la vuelta y ora por ese hombre"; y yo ignoré esa voz, diciendo: "Señor, no puedo orar por este hombre. Se ha ido, está muerto; ¿cómo oro por algo como eso?". Y continué caminando por el pasillo de ese hospital, y la voz de Dios regresó, y la voz dijo: "Da la vuelta y ora por ese hombre." 
Así que caminé de regreso a la sala de emergencias en la sala de examinaciones donde habíamos atendido a este caballero; él estaba en la mesa, sus brazos colgaban de lado, su cuerpo estaba negro con cianosis de muerte; la enfermera estaba limpiando el cuerpo para presentarlo a la familia y llevarlo a la morgue; todos los aparatos, el desfibrilador externo automático, ya estaban apagados, el tubo de respiración estaba desconectado, y él estaba muerto en esa mesa. Y caminé  a un lado de él y lo miré y dije dentro de mí: "Señor, ¿qué quieres que ore por este hombre? ¿Cómo oro por él?" 
Y de forma totalmente repentina, por el poder del Espíritu Santo, estas palabras salieron de mi boca: "¡Dios Padre, clamo por la vida de este hombre: Si él no te conoce como Señor y Salvador, resucítalo de entre los muertos, en el nombre de Jesús!". La enfermera que estaba allí me miró como si yo estuviera chiflado, y de forma totalmente repentina, el doctor de la sala de emergencias entró y lo señalé y le dije: "¡Denle un toque a este hombre una vez más!". Y el doctor de la sala de emergencias me dijo: "Dr. Crandall, este hombre está muerto. Se ha ido. No hay nada que podamos hacer." Yo dije: "¡Denle un toque una vez más!". Y él puso esas paletas en su pecho, le dio esa carga de energía, e instantáneamente un perfecto ritmo cardiaco apareció. 
Y repentinamente, se comenzó a mover, los pulmones comenzaron a expandirse, y las manos comenzaron a moverse, y la enfermera gritaba en la habitación: "¿Qué ha hecho?". Y miré al monitor y no podía pronunciar ni una palabra, nunca había visto nada como esto y el doctor de la sala de emergencias estaba ahí, ambos estábamos allí, y la enfermera dijo: "¿Qué vamos a hacer con él?" Yo no sabía que hacer. Nunca había visto que esto pasara, y corriendo lo llevé de regreso a la sala de cuidados intensivos. 
Y tres días después este hombre despertó y yo estaba con él en la habitación y él tenía el reporte de que había estado en el infierno en total oscuridad por la eternidad, con un vacío total, como en la basura. Y yo lo ministré y lo atendí ese día en el hospital y le dije: nunca más tendrás que ir en oscuridad total por la eternidad y estar solo; le dije que si venía a las cosas de Cristo, si aceptaba a Cristo como Señor y Salvador, él podría nacer de nuevo; y él nació de nuevo ese día, aceptó a Cristo con nuevas historias de ángeles que lo habían ministrado en ese periodo de tiempo que él se había ido... 
Jeff Markin; el hombre que sufrió el ataque al corazón y fue resucitado
Pues bien, ¡ese es el poder de Dios! ¡Nosotros servimos a un Dios de milagros!, en este espacio del tiempo, SERVIMOS A UN DIOS DE MILAGROS y si clamamos en el nombre de Jesús, Él nos ama, Él estará allí, Él se manifestará, y Él tiene la habilidad de incluso revertir la muerte que haya venido en alguien... 
Chad era el hijo más hermoso. Él tenía 11 años, fue diagnosticado con leucemia, no sabíamos de donde había venido esto, fue totalmente aterrador, como para cualquiera que es diagnosticado con cáncer, inmediatamente te arrodillas y te doblegas. Pero el problema allí es que yo era un típico cristiano nominal. Yo no sabía del poder de Dios; yo no sabía que nuestro Dios puede sanar, que Él puede librarnos, todas estas cosas maravillosas sobre nuestro Señor. Pero cuando mi hijo se enfermó, yo sabía que Él era un doctor, que no había ningún éxito al tratar la enfermedad a través de la medicina, porque era una enfermedad terminal. 
Así que, me volví al Señor y le dije: "Señor, estoy corriendo hacia Ti. Enséñame sobre la sanación. Enséñame sobre Tu Palabra. Dame todo lo que necesite saber para que pueda luchar contra esta enfermedad junto a Ti, Señor." Y esto fue parte del viaje de un típico cardiólogo nominal formado en Yale, que se radicalizaba por la Verdad de Dios en quien buscaba todo lo que pudiera tener. La familia entera se motivaba acercándose a Jesús, en que Él es nuestro Señor, que Él es nuestro Salvador, que Él nos puede dar mucho más. No tenemos que estar inmiscuidos en actividades religiosas porque Dios es real, Él está vivo, y Él está allí, trabajando para nosotros.  
Nosotros trabajamos a través de esta enfermedad, vimos muchos, muchos, muchos milagros, y luego, después de cuatro años, mi hijo se enfermó muy repentinamente y murió, murió en mis brazos. Y yo me enojé muchísimo contra Dios, me enloquecí contra Él, culpé a Dios por las cosas que habían pasado a mi hijo, y le dije: "Señor, corro hacia Ti por cuatro años ¿y así se termina?" 
Pensé que Dios había creado esta enfermedad y la había puesto en él, pero me di cuenta que no había sido el Señor, y reflexioné de vuelta atrás sobre todas las cosas que había aprendido sobre el Señor mientras sostenía este cuerpo sin vida de mi hijo, en mis brazos, en el hospital, y clamé al Señor: "Tengo que hacer una decisión, Señor. O me alejo de Ti el día de hoy, o me acerco a Ti." Y esa fue una decisión de lo más importante, pero me di cuenta de que Dios era real y que podría enfrentar esto, así que le dije al Señor ese día: "Señor, correré a Ti. Mas por mi alma, y por todo lo que hemos pasado, quiero un millón de almas para el Reino de Dios, Señor. Tú acércamelas; yo las llevaré al Reino por el nombre de Jesús. Les hablaré sobre Ti". 
Y este viaje ha sido un viaje emocionante para nosotros desde que perdimos a nuestro hijo. Nosotros de verdad tenemos un gozo en nuestro interior. ¿Cómo es que podemos tener ese gozo? Ese gozo sólo proviene de las cosas de Dios. No hay ninguna otra forma, sino solo por medio del Señor, después de haber perdido un miembro de la familia. 
Así que, para aquellos que escuchan este mensaje allá afuera, que hayan perdido a alguien, simplemente les diré: ¡Corran hacia el Señor! ¡Corran hacia Jesús! Si quieren vayan a la iglesia, profundicen en un estudio bíblico, lean la Palabra de Dios. ¡Nuestro Señor es REAL! ¡Él es Rey Todopoderoso! ¡Él es un Salvador Todopoderoso! y Él los puede librar de la depresión y todos los tormentos del enemigo...   
Dr. Crandall, ministrando en oración
Sólo quiero decirles a todos allá afuera que El Señor quiere sanar a todos. Enfrentamos muchas luchas. A veces ganamos algunas, y a veces perdemos algunas; pero eso no quiere decir que Dios no nos escuche o no responda nuestras oraciones. Con mi hijo, vimos muchos milagros, milagrosos; él tenía tumores, tan grandes como del tamaño de un puño, y oramos, y de la noche a la mañana, estos tumores desaparecieron. 
La realidad, las oraciones que hicimos fueron escuchadas por el Señor. Pero ¿supe yo como luchar correctamente? ¿supe yo como tratar correctamente con las cosas de Dios? Yo pienso que fui yo el que falló, no el Señor. Yo no era el padre que debía ser. Yo no era el esposo que debía ser mientras pasaba por estas cosas. Y el Señor me enseñaría como ser un poderoso guerrero para el Reino de Dios. Y yo creo, mientras veo a pacientes en mi servicio y en el hospital, que vemos cosas milagrosas, respuestas a oraciones porque sabemos orar correctamente, porque tenemos fe en el Señor en nuestras oraciones, y estas cosas progresan y funcionan. 
Nuestro Señor es REAL y él está dispuesto, a mostrarnos milagros, a mostrarnos que Él es nuestro Señor y que Él está disponible y que Él está VIVO el día de hoy. Incluso en esta época, ÉL es nuestro Salvador, Él es maravilloso en todos los sentidos...   
El libro que publiqué ha molestado a cada demonio allá afuera y hemos enfrentado todo tipo de persecución. Incluso muchos de los doctores se resisten a estas cosas y me han acusado de que me envían pacientes porque saben  que yo oro por la gente y que hay pacientes que quieren que se ore por ellos; pero todos estamos bajo persecución, todos los cristianos estamos sujetos a persecución, eso solo es parte de ser creyente, pero si vas a progresar en el Reino de Dios, debes orar, y debes hablarle a la gente sobre el Señor, y vas a ser perseguido. 
Estamos armados, no somos mentecatos sobre la medicina, tenemos lo mejor de la medicina, pero les digo a la gente que cuando vienen a tener nuestros servicios, tendrán lo mejor de la medicina y tendrán lo mejor de Jesús, y cuando vengas, ganarás la batalla contra enfermedad que tengas y seremos victoriosos porque nuestro Señor nos guiará a través de esto...    
El Señor me puso en el camino de la medicina, yo tuve un gran llamado en la medicina, vengo de una larga línea de ministros y el Señor me llamó a la medicina; me dijo: 'Voy a usarte para sanar a enfermos con cosas de la medicina; te he dado conocimiento; te he dado estas cosas de la ciencia; úsalas con lo mejor de tu habilidad, pero vas a ser usado por el poder del Espíritu Santo a través de Cristo. Harás las decisiones correctas y algunas debilidades vendrán, y algunas enfermedades vendrán que son incurables, pero tú vas a orar y esas personas serán libradas y sanadas en el nombre de Jesús.' 
El poder del Espíritu Santo está allí cuando estoy en la sala de operaciones y cuando me encuentro un caso difícil y no hay salida y no hay ningún camino que quede para esa persona, yo llamo a Cristo. No puedo ni decirte cuántas veces ha pasado esto en la sala de operaciones. Detengo mi cirugía, y comienzo a orar, y el Señor me da las respuestas y el camino a la victoria con ese paciente para que ese paciente viva."