domingo, 24 de junio de 2012

Francis Bacon: "El ateísmo es odioso en todos los aspectos"

"Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento..."
(Oseas 4:6)


Bacon, F. (1617), por Frans Porbus II


"...Amados, no creáis a todo espíritu, 
sino probad los espíritus si son de Dios..."
(1 Juan 4:1)

Francis Bacon (1561 -1626) fue un científico, filósofo, político, abogado, juez, poeta y escritor británico. En el área científica se le recuerda como una de las figuras más destacadas en la formación del método científico y el razonamiento inductivo. Junto a René Descartes, es un personaje clave de la llamada "Revolución Científica", y por sus contribuciones, Bacon ha sido llamado "el padre del método científico moderno", "el padre de la investigación científica moderna", "el padre de la ciencia experimental" y el fundador de la filosofía moderna. En esencia:
"Bacon fue el primero en formular una clara teoría del proceso inductivo-hacer experimentos y derivar conclusiones generales de ellos que se confirmen con posteriores experimentos - y llegó a ser extremadamente influyente al impulsar con fervor el nuevo método. Atacó sin ambages las escuelas tradicionales de pensamiento y desarrolló una verdadera pasión por la experimentación científica." [1]
A su corta edad de 12 años, ya había ingresado al Trinity College (Cambridge), donde adquirió una afición por la lectura y aprendió las lenguas latina y griega. En 1576 comenzó a estudiar leyes y mas tarde viajó a Francia donde ingresaría a la Universidad de Poitiers. Después regresó a Inglaterra y a los 23 años fue elegido como miembro del parlamento inglés, donde ocuparía 8 veces su puesto en la Comuna.

En 1597, Bacon publicó su primer libro, que fue la primera edición de "Ensayos", que contenía 10 tratados, con temas que incluían: Del régimen de la salud, Del discurso, De los acompañantes y amigos, De los estudios, De las ceremonias y cumplimientos, y De la honra y la reputación. En éstos dos últimos, Bacon escribía:
"Salomón dijo: El que al viento mira no sembrará, y el que mira las nubes no segará. El hombre inteligente tendrá más oportunidades de las que encuentra." ["De las ceremonias y cumplimientos"; en referencia a Eclesiastés 11:4]
"La envidia, que es la corrupción del honor, se elimina mejor cuando un hombre se afirma a los fines que se tienen, procurando buscar más el mérito que la fama, y atribuyendo sus éxitos a la Divina Providencia y a la fortuna, en vez de hacerlo a la virtud propia o a la táctica." [IV. "De la honra y la reputación"]
En el mismo año publica "Meditationes Sacræ" [Meditaciones Sagradas], obra en la que pronuncia su famosa frase: "El conocimiento es poder", la cuál, en contexto, se refería específicamente al poder de Dios: (como el conocimiento mismo es un conocimiento donde Él se conoce)En el libro, Bacon escribió su tratado "De Hæresibus", en el cuál escribió:

"De herejías"
"Erráis, ignorando las Escrituras, y el poder de Dios."  Este canon es la madre de todos los cánones contra la herejía. Las causas del error son dos: ignorar la voluntad de Dios,  ignorar o no considerar lo suficiente Su poder.
La voluntad de Dios es mayor revelada por las Escrituras, y por lo tanto, el precepto es: "Escudriñad las Escrituras"; la voluntad de Dios es a lo más revelada por las criaturas, por lo que el precepto es: "Mira y considera las creaciones." 
Así como se afirma que la plenitud del poder de Dios no hace ninguna imputación a Su voluntad, la bondad de la voluntad de Dios no deroga Su poder. Por lo tanto, la verdadera religión está establecida en medio de la superstición, con sus herejías supersticiosas por un lado, y el ateísmo, con sus herejías profanas por el otro; 
La superstición, rechazando la luz de las Escrituras, y entregándose a tradiciones infundadas, y a escritos dudosos y no-canónicos, o a nuevos anunciamientos, o a falsas interpretaciones de las Escrituras, interpretaciones que falsifican y ensueñan muchas cosas sobre la voluntad de Dios, que son extrañas y lejanas del verdadero sentido de las Escrituras.
Pero el ateísmo y la lucha contra la religión se revela y desobedece contra el poder de Dios, no teniendo fe en Su palabra que revela Su voluntad, dando deshonra e incredulidad de Su poder, el cuál puede hacer todas las cosas son posibles. Las herejías que surgen de esta fuente parecen más atroces que las otras, porque incluso en los gobiernos civiles es tenido como un delito el negar el poder y la autoridad de un príncipe, más que el tocar su honor y su fama. . .[Meditationes Sacrae  (1597), "Of Heresies"]
"De las obras de Dios y del hombre"
"Dios contempló todo lo que Sus manos habían hecho, y he aquí, todas fueron bien hechas. [Génesis 1:31] Pero cuando fue el turno del hombre y vio lo que las obras de sus manos habían hecho, se encontró con todo era vanidad y aflicción de espíritu [Eclesiastés 1:14.  
Por tanto, si tú trabajas en las obras de Dios, el sudor será como pomada aromática, y tu descanso, como el reposo de Dios: tendrás esfuerzo laborioso en la transpiración de una buena conciencia, y guardarás el día santo en la tranquilidad y la libertad de las más dulces contemplaciones, 
Pero si tú aspiras a los actos gloriosos de los hombres, tu trabajo será acompañado de dolor y contienda, y tu memoria será seguida de disgustos y reproches; hazlo así, y eso te sucederá, Oh hombre, pues ya que tú, que eres una obra de Dios, no le das la razón rindiéndole un agradable y buen servicio, así tus propias obras también te han de regresar la misma especie de fruta amarga." [Gálatas 6:7][Meditationes Sacrae  (1597), "Of The Works Of God and Man"]
"Para un hombre, amar mientras sea amado, es la caridad de publicanos contratados por beneficio mutuo y oficios provechosos; pero que un hombre ame a sus enemigos es uno de los aspectos más vívidos de la ley de Cristo, y una imitación de la naturaleza divina ."  [Meditationes Sacrae  (1597), "http://en.wikisource.org/wiki/Meditationes_sacrae#4"] 
En 1604, en la "Apología de las imputaciones al tardío Earl de Essex", Bacon escribió:

"Todo hombre honesto, que tiene su corazón bien sembrado, renunciará al rey en lugar de renunciar a Dios, y renunciará a su amigo en lugar de renunciar a su rey, y aún renunciará a la comodidad terrenal, y hasta su propia vida en algunos casos, en lugar de renunciar a su amigo." [Apology In Certaine Imputations Concerning the Late Earle of Essex, 1604]
Al año siguiente, Bacon publicó sus obras "Los dos libros de Francis Bacon" y "De la proficiencia y el avance del conocimiento, Divino y Humano" (1605), mejor conocida como "El avance del aprendizaje", obra en la que escribió una serie de características sobre el método que comienza a proponer, yendo de los axiomas simples a los particulares. 
En esta obra, nombra una serie de errores que los hombres cometen al aplicarse a la ciencia, culminando su descripción con el siguiente pensamiento:
"El mayor error del resto es confundir o colocar incorrectamente el motivo definitivo y máximo del conocimiento. Porque los hombres han llegado a tener un deseo del saber y del conocimiento, a veces por una curiosidad natural y un anhelo inquisitivo, a veces para entretener sus mentes con variedad y deleite, a veces por el ornamento y la reputación, y en ocasiones para permitirles victoria de ingenio y contradicción, y la mayoría de veces para el lucro y la profesión, y rara vez con sinceridad para dar una verdadera cuenta de su don de  razón para el beneficio y uso de los hombres: como si hubieran buscado en el conocimiento un sofá para que descanse un espíritu inquieto y buscador; o una terraza para que una mente errante y variable suba y baje con una perspectiva justa; o una torre de Estado, para elevar una mente orgullosa, o una fortaleza o base, para luchar y contender, o una tienda, con fines de lucro o venta, en vez de un almacén rico para la gloria del Creador y el alivio de la condición humana; más esto último es aquello que verdaderamente dignifica y exalta el conocimiento. 
"Son descubridores enfermos aquellos que piensan que no hay tierra, cuando no pueden ver nada más que mar." [Libro II, VII, 5.]
En el mismo libro, Bacon reconoce el papel del conocimiento en la fe cristiana y viceversa:
"Obsérvese que hay dos funciones y servicios principales, además del ornamento y la ilustración, que la ciencia y el aprendizaje humano realiza a la fe y la religión.  
Una, porque son un incentivo eficaz para la exaltación de la gloria de Dios. Porque los Salmos y otras Escrituras a menudo nos invitan a considerar y magnificamos las grandes y maravillosas obras de Dios...
La otra, porque ministran una ayuda singular y preservativa contra la incredulidad y el error. Porque nuestro Salvador dijo: "erráis, ignorando las Escrituras, y el poder de Dios," poniendo delante de nosotros dos libros o volúmenes para estudiar, si vamos a estar asegurados del error: primero las Escrituras, que revelan la voluntad de Dios, y luego las creaciones que expresan Su poder, de lo cual lo último es clave a la primera: no sólo abriendo nuestra comprensión de concebir el verdadero sentido de las Escrituras por las nociones generales de la razón y reglas del discurso, pero sobre todo abriendo nuestra creencia al acercarnos a una meditación de la omnipotencia de Dios, que está sobre todo firmada y grabada en Sus obras. Por lo tanto, mucho hay por testimonio y evidencia divina acerca de la verdadera dignidad y el valor del aprendizaje."
"Tampoco hay ninguna cantidad de conocimiento, por grande que sea, que pueda hacer que la mente del hombre engorde, porque nada nos puede llenar, mucho menos prolongar el alma humana, sino sólo Dios y la contemplación de Dios, y, por lo tanto, Salomón, hablando de los dos sentidos principales de la examinación, el ojo y el oído, afirmó que el ojo nunca está satisfecho de ver, ni el oído de oír, y si no hay llenura, entonces el contenedor es más grande que lo contenido: así es el conocimiento y la mente del hombre, eso para los sentidos no es más que reportajes, que precisamente definió estas palabras, halladas en ese calendario o efemérides que hizo sobre la diversidad de tiempos y las estaciones de todas las acciones y propósitos, y concluyó así: "Dios ha hecho todas las cosas hermosas, o decentes, en el verdadero retorno de sus estaciones”
"No hay peligro en la proporción o cantidad del conocimiento, por extenso que sea, a no ser que hiciera engordar o se excediera, no; más es meramente la calidad del conocimiento, ya sea mucho o poco, si fuera tomado sin una verdadera corrección del mismo, lo que tiene en su naturaleza un veneno o maldad, y algunos efectos de ese veneno, que son la ventosidad o hinchazón. 
La especia correctiva, cuya mezcla convierte al conocimiento en algo tan dominante, es el amor, que el Apóstol de inmediato incluye a una cláusula, pues así lo ha dicho: "El conocimiento envanece, pero el amor edifica" algo que no es diferente a lo que pronuncia en otro lugar: "Si yo hablara,” dice él, "lenguas de humanos y ángeles, pero no tengo caridad, sería como un címbalo que retiñe.” No porque no sea una cosa excelente hablar con lenguas humanas o angélicas, sino porque, si  esto se separará de la caridad, y no se remite a la bondad a los hombres y la humanidad, tendría una gloria resonante e indigna en vez de una virtud merecedora y sustancial. En cuanto a que la censura de Salomón en el exceso de la escritura y la lectura de libros, y la angustia de espíritu en el conocimiento redundante, y esa advertencia de San Pablo, "Que no seamos seducidos por filosofía vana," entendamos estos pasajes correctamente, y verdaderamente hacen un excelente establecimiento de los verdaderos confines y límites por los cuales el conocimiento humano es restricto y circunscrito, y aun sin contratación o coartación alguna, salvo aquella de comprender el carácter universal de las cosas, porque estos límites son tres: el primero: no pongamos nuestra felicidad en el conocimiento, y olvidemos nuestra mortalidad. el segundo: apliquemos nuestros conocimientos, para brindar entre nosotros descanso y contentamiento, y no desagrado o quejas. el tercero: no presumamos de que por la contemplación de la naturaleza se han alcanzado [completamente] los misterios de Dios.
Salomón se explicó excelentemente en otro lugar del mismo libro, donde dice:  “He visto que el conocimiento sobrepasa la ignorancia, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, más el necio anda en tinieblas: empero también entendí que un mismo suceso de la mortalidad acaecerá al uno que al otro.”" [Eclesiastés 2:13-14]
"Es sólo el amor no admite ningún exceso. Porque como vemos, aspirando a ser como Dios en el poder, los ángeles transgredieron y cayeron; (Ascendam, et ero similis altissimo): aspirando a ser como Dios en el conocimiento, el hombre quebrantó y cayó; (Eritis sicut Dii, scientes bonum et malum), pero aspirando a ser semejante a Dios en la bondad o el amor, ningún hombre o ángel jamás han transgredido o transgrederán." 
"Los dos últimos puntos, conocidos por Dios y desconocidos por el hombre: tocar los secretos del corazón y las sucesiones de tiempo, en serio hacen una diferencia justa y sana entre la forma de la exposición de las Escrituras y todos los demás libros. Porque es una excelente observación la que se ha hecho sobre las respuestas de nuestro Salvador Cristo a muchas de las preguntas que se le hicieron a Él, de cómo fueron impertinentes al estado que la pregunta exigía: la razón de esto es, porque no actuando como el hombre, que conoce los pensamientos del hombre por sus palabras, sino que, sabiendo los pensamientos del hombre inmediatamente, Él no respondió a sus palabras, sino a sus pensamientos. Muy similar al estilo de las Escrituras, que habiendo siendo escritas para los pensamientos del hombres, y la sucesión de todas las épocas, con una previsión de todas las herejías, las contradicciones, los diferentes estados de la Iglesia, sí, y en particular de los elegidos, no son para ser interpretadas solamente en función a la libertad del sentido propio del sitio, y, respectivamente, hacia esa ocasión presente en la que las palabras fueron pronunciadas, o en la precisa congruencia contextual con las palabras previas o siguiente, o en la contemplación del principal alcance del lugar, más tienen en sí mismas, no sólo totalmente o colectivamente, sino distributivamente en cláusulas y palabras, infinitos manantiales y arroyos de doctrina para dar agua a la Iglesia en todas partes. Y por lo tanto, como el sentido literal es, por así decirlo, la corriente principal o río, así también el sentido moral, principalmente, ya sea alegórico o típico, es lo que la iglesia más ha de usar;  no digo que quiera que los hombres sean audaces en alegorías o indulgente o la luz en alusiones, más digo yo condeno aquella interpretación de la Escritura que  se hace solamente en la forma en que los hombres interpretan un libro profano." "[Francis Bacon, The Advancement Of Learning, (El Avance del Saber) Londres, Henrie Tomes,  1605]
Así mismo, explora las cualidades científicas que yacen en el conocimiento en las Escrituras:
"(9)...Hechad un vistazo en la ley ceremonial de Moisés; encontréis, además de la prefiguración de Cristo, la identificación o la distinción entre el pueblo de Dios, el ejercicio y la impresión de la obediencia, y otros usos y frutos divinos de la misma. 
(10) Así también en ese excelente libro de Job, si se escudriña con diligencia, se encontrará una fecunda y abundante filosofía natural, como por ejemplo, en cosmografía y la redondez del mundo. "Él extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada," en donde la flotación de la tierra, el polo norte, y la finitud o convexidad de los cielos es mencionada manifiestamente. Así de nuevo, en materia de astronomía: "Su espíritu adorna los cielos; su mano traspasó a la serpiente tortuosa," y en otro lugar: "¿Eres tú quien mantiene juntas las Pléyades y separadas las estrellas del Orión?," en donde la fijación de las estrellas, siempre constante a la misma distancia, se señaló con elegancia.  Y en otro lugar: "Él hizo la Osa Mayor, el Orión y las Pléyades; y los lugares secretos del sur;" en donde una vez más se muestra el conocimiento de la depresión del polo sur, que llama "secretos del sur," porque las estrellas del sur no se podían ver en esa región... En materia de minerales: "Ciertamente la plata tiene sus veneros, y el oro lugar donde se refina. El hierro es tomado del polvo, y de la piedra es fundido el metal."y así en lo consiguiente en ese capítulo.
(11) En la persona del rey Salomón, vemos el regalo o don de la sabiduría y el aprendizaje, tanto en la petición de Salomón como en la aprobación de Dios de ésta, siendo más preferible que la felicidad temporal y terrenal. Virtud por la cual, Dios concedió o donó a Salomón la cualidad de de ser capaz no sólo de escribir esas excelentes parábolas o aforismos que tratan la filosofía divina y moral, sino también compilar una historia natural de todo verdor, desde el cedro sobre la montaña hasta el musgo en la pared, y también todas las cosas que respiran y se mueven. 
Es más, el mismo rey Salomón, aunque sobresalió en la abundancia de tesoros y construcciones magníficas, de transporte marítimo y de navegación, de servicios de asistencia, de fama y de renombre, y cosas similares, sin embargo no demandó ninguna de esas glorias, más sólo la de la gloria en la búsqueda de la verdad, porque él lo dice expresamente: "La gloria de Dios es encubrir un una cosa, pero la honra del rey es averiguarlo," como si, de acuerdo al juego inocente de los niños, la Majestad Divina se deleitara en ocultar Sus obras, para que al final se encontraran, y como si los reyes no pudieran obtener un honor más grande que el de ser compañeros de juego de Dios en ese juego, teniendo en cuenta el gran mandamiento del ingenio y los medios...  
(12) Tampoco la dispensación de Dios varía en las épocas posteriores a las que nuestro Salvador vino a este mundo, porque nuestro Salvador mismo primero demostró Su poder para subyugar a la ignorancia, por medio de los debates con los sacerdotes y doctores de la Ley, antes de que demostrara Su poder para subyugar la naturaleza a Sus milagros. Y la llegada del Espíritu Santo fue principalmente representada y expresada en la forma y el don de lenguas, las cuales son "vehicula scientiæ"[transmisión de conocimiento].
(13) Así mismo, al elegir esos instrumentos, que agradó a Dios usar para la plantación de la fe, en un principio lo hizo empleando a personas indoctas por completo, solamente por la vía de la inspiración, para declarar Su obra inmediata y para traer toda sabiduría o conocimiento humano; más sin embargo aquel letrado de Él, no actuó más pronto, más en el siguiente acto y sucesión en el que Él mismo mandó Su verdad divina al mundo, complementó con otros aprendizajes, como con siervos o servidores, porque así vemos que San Pablo, el único que era erudito de entre los Apóstoles, usó más su pluma en las Escrituras del Nuevo Testamento."
En 1607, Bacon publica "Instauratio Magna", obra en la que dentro de su sección "El Plan de Trabajo" presenta la siguiente oración:
"Dios nos libre de emitir un sueño de nuestra propia imaginación como modelo del mundo, preferible es que Él nos conceda por su gracia el escribir un Apocalipsis o una verdadera visión de las huellas del Creador impresas en sus criaturas.
Por lo tanto, Tú, Padre, que diste la luz visible como los primeros frutos de la creación, y soplaste en el rostro del hombre la luz intelectual como corona y consumación de éste mismo, vigila y protege este trabajo, que viniendo de Tu bondad, te de gloria. 
Tú, cuando miraste las obras que habían hecho Tus manos, viste que todo era muy bueno, y descansaste de Tus labores. Más el hombre, cuando miró la obra que habían hecho sus manos, vio que todo era vanidad y aflicción de espíritu, y no pudo encontrar reposo en ello. Por tanto, si trabajamos en Tus obras con el sudor de nuestra frente, Tú nos harás partícipes de tu visión y tu reposo. Humildemente oramos que esta mente esté firme en nosotros, y que a través de estas nuestras manos, y las manos de otras personas a las que Tú has de dar el mismo espíritu, concedas dotar a la familia humana con nuevas misericordias." [Instauratio Magna, The Plan Of The WorkThe work is in six parts, p. 33] Alusión a Génesis 2:7.
El mismo año, Bacon publica "Phenomena of the Universe Or Natural History for the Building Up of Philosophy" (1607), donde escribe:
"Ya que Dios me ha dado una mente que a sí misma sabe someterse a las cosas y que rechaza con facilidad lo engañoso gracias a un sentido de lo que es correcto y de confianza en que las cosas van a salir bien, también he traído sobre mí mismo esa parte del trabajo que creo que otros han querido evitar por completo, o tratar de una forma diferente a la idea que yo tengo de ello."
En 1612, se publica la segunda edición de los Ensayos, esta vez aumentada a 38 tratados con nuevos temas que incluían: De la muerte, De la unidad en la religión, Del amor, De los padres y los hijos, De la bondad y bondad en la naturaleza, De la nobleza, Del ateísmo, De las riquezas, De la ambición, De la superstición, De la astucia, De la premura, De la amistad, De la naturaleza en los hombres, De la fortuna, De la ira, De la vanagloria, De la verdadera grandeza de los reinos, entre otros.

En éstos, al igual que Blaise Pascal y Albert Einstein, Bacon sopesa la creencia en Dios, asegurando que es muy preferible al ateísmo. Al igual que Isaac Newton, Bacon expresó su desdén por el ateísmo:

"Mejor querría creer todas las fábulas de la Leyenda, del Talmud o del Alcorán, que creer que creer que esta enorme máquina del universo no tiene una inteligencia que presida sus movimientos. Por eso Dios no se ha dignado nunca a obrar milagros para convencer a los ateos, ya que sus obras son una continua y sensible demostración de su existencia. 
La filosofía superficial hace inclinarse un poco hacia el ateísmo, pero una filosofía más profunda lleva hacia la religión. 
El hombre en sus contemplaciones busca segundas causas dispersadas, que le parecen esparcidas sin coherencia y se puede detener en ellas sin atreverse a levantarse más arriba; pero cuando considera la liga ininterrumpida que liga y une todas estas causas, entonces necesita elevarse hacia la Providencia y la Deidad. Aún más, incluso esas escuela que es la más acusada del ateísmo es la que más demuestra la religión. Hablo de la escuela de Leucipo, de Demócrito y de Epicuro. . .  
Encontramos en la Sagrada Escritura estas palabras tan conocidas: "Dijo el necio en su corazón: no hay Dios" [Salmos 14:1]. Observemos que no dice que el insensato -pensó que no hay Dios- sino que se lo ha dicho a sí mismo, más bien como cosa que desea, y de la cual trata de convencerse, que como si de ello estuviese plenamente convencido, pues nadie niega que hay Dios sino aquellos a quienes les parece que no tenía que haberlo. Tal parece que el ateísmo está más en los labios que en el corazón de los hombres; y esto porque los ateos siempre están hablando de su opinión como si no se sintieran seguros de ella y como si se alegraran de fortalecerla con la aprobación de los demás; aún más, se ve también que desean hacer prosélitos, al igual que las otras sectas, y, sobre todo, los veréis que prefieren sufrir los más horrorosos tormentos a retractarse.   
Pero si están verdaderamente persuadidos de que Dios no existe, ¿ a que viene que se atormenten de ese modo por una opinión negativa? . . .
"Más, por supuesto, los ateos destacados son verdaderos hipócritas, que están manoseando sin cesar las cosas santas, pero sin sentimiento, como si, en definitiva, tuvieran la necesidad de ser cauterizados. . . 
Los que niegan a Dios destruyen la nobleza humana, pues el hombre es análogo a las bestias por su cuerpo; más si no fuera análogo a Dios por su espíritu, sería una criatura baja e innoble. 
El hombre cuando descansa y se siente seguro bajo el favor y la proteción Divina, alcanza una fuerza y fe que la naturaleza humana en sí misma no podría obtener; por tanto, como el ateísmo es odioso en todos los aspectos, también en este de privar la naturaleza humana de los medios para elevarse sobre la fragilidad humana."[Bacon, Ensayos; "Del ateísmo", Traducción Roda Rivas (1974)  y Escolar Bareño (1980)]
"La paz no es el asunto, sino los seguidores, y el partido. Contrariamente, algunos Laodiceanos, y algunas personas tibias piensan que pueden acomodar puntos de la religión, por término medio, y tomando parte de ambas, y conciliaciones ingeniosas, como si hicieran un arbitrio entre Dios y el hombre.  
Ambos de esos extremos deben ser evitados, lo que sería hecho, si la liga de los Cristianos, afirmados por nuestro propio Salvador, nos encontraramos en el lugar de los dos flancos de la cruz, profundamente y claramente expuestos: <el que no está con nosotros, está contra nosotros>, y otra vez, <el que no está contra nosotros, está con nosotros>, [Marcos 9:40] es decir, los puntos fundamentales y sustanciales en la religión deben ser verdaderamente discernidos y distinguidos de los puntos que no son de la fe, sino de la opinión, del orden o las buenas intenciones."   ["Ensayos sobre moral y política", "De la unión de la religión"]   
"Dios tiene este atributo de que Él es un Dios celoso, y por lo tanto, su adoración y religión no tiene mezcla ni compañera". ["Ensayos sobre moral y política", "De la unión de la religión"]   
"Los jueces debieran recordar que su oficio es <jus diciere> y no <jus dare>; interpretar la ley, no hacerla o darla; en otro caso sería como la la autoridad invocada por la Iglesia de Roma que, con el pretexto de explicar las Escrituras, no titubea en agregar o alterar y declara que no ve tal cosa y, pretextando antigüedad, introduce novedades." ["Ensayos sobre moral y política", "De la judicatura"]  
"En verdad la contemplación de la muerte, como precio del pecado y tránsito al otro mundo, es santa y religiosa, pero temerla, como tributo debido a la naturaleza, es debilidad. . . Creed que el cántico más dulce es Nunc Dimittis [Ahora despides, Señor, a tu siervo, conforme a tu palabra, en paz. (Lucas 2:29)], cuando el hombre ha obtenido fin y esperanzas dignos."   ["Ensayos sobre moral y política", "De la muerte"]
"La envidia de Caín hacia su hermano Abel fue la más vil y maligna, porque cuando su sacrificio fue mejor aceptado, no había nadie más que lo viera. Así sucede con muchos que son propicios a la envidia. . . es también el más vil de los sentimientos y el más depravado, por esa causa es el atributo más apropiado del demonio, del cual se dice que <durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo> y siempre ocurre que la envidia opera sutilmente en la sombre y el perjuicio de las cosas buenas."   ["Ensayos sobre moral y política", "De la envidia"]
"Llamo simplemente bondad al hábito de hacer bien, y bondad natural a la inclinación o pensamiento constante de hacerlo. Esta es la más noble facultad del alma humana y la más grande de las virtudes: asemeja al hombre a la Divinidad, de la cual, es el primer atributo. La bondad moral responde a la caridad cristiana, y no es susceptible de exceso, sino solamente de error o equivocación con respecto al fin que se propone. Una ambición excesiva produjo la caída de los ángeles, y un deseo desmedido de saber ocasionó la del hombre, pero en la caridad, repetimos que no cabe exceso, y jamás ángel u hombre alguno puede correr riesgo de excederse, aunque se entregue a ella enteramente. . . en efecto, nunca hubo religión, ley o secta que ensalzara a la bondad tanto como la ha elevado la religión cristiana. . . Procurad el bien de las gentes pero sin dejaros engañar por sus apariencias... el mejor precepto en este particular es el ejemplo de Dios mismo <que hace salir el sol y caer la lluvia sobre justos e injustos>. . . la bondad se conoce por diferentes especies de manifestaciones y efectos que le son propios y que la caracterizan. . . si se alcanza el grado sublime de caridad de San Pablo, que deseaba ser anatemizado por Jesucristo con tal de asegurar la salvación de sus hermanos, este heroico deseo anuncia en él una naturaleza divina y una especie de semejanza con Cristo mismo." ["Ensayos sobre moral y política", XIII "De la bondad natural o adquirida"] 
"El reino de los cielos se compara no a ninguna almendra o nuez grande, sino a un grano de mostaza que es de las semillas más pequeñas, pero lleva dentro de sí la propiedad y la fuerza para crecer y engrandecerse." ["Ensayos sobre moral y política", "De la verdadera grandeza de los reinos"]
"No hay verdadero uso de las grandes riquezas salvo en su distribución; lo demás es pura imaginación. Así dice Salomón: <donde hay mucha hacienda, muchos son los que la comen, ¿y que saca de ella el amo mas que verla con sus ojos?. . . como dice Salomón: <las riquezas son como fortalezas en la imaginación de los ricos>. Eso está excelentemente expresado, que está en la imaginación, y no siempre en la realidad." ["Ensayos sobre moral y política", "De las riquezas"] 
"Las Escrituras nos exhortan a salvar nuestra vida por la paciencia, porque quienquiera que pierde la posesión de la paciencia, pierde su alma." ["Ensayos sobre moral y política", "De la ira"]  
"Algunos libros son para ser probados, otros para ser tragados, y algunos pocos para ser masticados y digeridos.[De su ensayo "De los Estudios".] 
El método científico y Dios

En 1620, Bacon publicó su histórica obra "Novum Organum" [Nuevo Órgano], donde propone formalmente el planteamiento de un método de investigación experimental para la ciencia (que en su tiempo se conocía como "filosofía natural). Para esto, enumera las ideas de su obra en aforismos.

Cualquiera que lea la obra original, podrá darse cuenta que el método científico de Bacon, en cierta forma, fue inspirado por su fe cristiana en diversos aspectos. Al igual que Galileo Galilei, Bacon percibe dos libros inspirados por Dios: 1) la Biblia, como Escritura inspirada divinamente, y 2) el libro de la naturaleza, que comprenden las obras que Dios formó en la creación, las cuales manifiestan el poder de Dios. Así, Bacon ubica en el estudio de la ciencia en el estudio de la creación de Dios. Es por esto que Bacon no estaba de acuerdo con que hubieran teólogos que restringieran el estudio de la ciencia.
"LXXXIX... Por la simplicidad de algunos teólogos, el acceso a cualquier ciencia, ha llegado ha ser obstruido. Algunos están débilmente temerosos de que una búsqueda más profunda de la naturaleza transgreda los límites permitidos por la cordura; luchando y transfiriendo erróneamente lo que se dice en las Sagradas Escrituras contra aquellos  que se adentran en misterios sagrados, en las cosas ocultas de la naturaleza, que no están prescritas por prohibición alguna. . .
Mas esos últimos temores me huelen completamente a sabiduría carnal, como si los hombres en los recovecos y los pensamientos secretos de sus corazones dudaran y desconfiaran del imperio de la religión por sobre el de los sentidos, y así temieran que la investigación de verdad en la naturaleza pueda ser peligrosa para ellos.
Pero si el asunto verdaderamente considerado, la filosofía natural es después de la Palabra de Dios, a la vez, el medicamento más seguro contra la superstición y el nutriente sustentador para la fe, y por lo tanto, le da razón a la religión como su más fiel sierva, ya que una muestra la voluntad de Dios, y la otra su poder.Porque no cometió ningún error aquél que dijo: "Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios", acoplando así y mezclando en un vínculo indisoluble información acerca de Su voluntad y meditación acerca de Su poder."
En este sentido, Bacon propone esencialmente que para el estudio de las obras creadas por Dios, se eliminen los prejuicios humanos que provienen de una idolatría engañosa. 

De esta forma, establece la necesidad de excluir la aceptación de ideas que provenían de personajes que se citaban como autoridades "infalibles" en el conocimiento: Aristóteles, Platón, la escolástica griega, entre otros, separando a la ciencia de las doctrinas aristotélicas, la mitología griega, las supersticiones, la adivinación, e incluso las teologías inquisitivas.
"LXII... la vanidad de algunos ha ido tan lejos que hasta han buscado los orígenes de la ciencia por invocaciones a los espíritus y a los genios. Así, pues, todas las falsas filosofías se reducen a tres clases: la sofística, la empírica y la supersticiosa."
En su obra, Bacon reconoce como ídolos a los errores y a los principios que originan percepciones falsas en los seres humanos a la hora de estudiar la ciencia. Lejos de exaltar el entendimiento humano individual, Bacon consideraba que cuando éste se rige por sí mismo, se presenta en forma de idolatría, que desvía el conocimiento.
"XXXVIII: Los ídolos y las nociones falsas que han invadido ya el entendimiento humano, y han echado hondas raíces, no sólo han acosado las mentes humanas de modo que la verdad difícilmente puede entrar, sino que, incluso después de que ésta encuentra acceso, esas falsas nociones, se encontrarán en la restauración de las ciencias y nos perturbarán, a menos que los hombres se fortifiquen previniéndose del peligro, poniéndose en guardia de sus asaltos."
"XXXIX: Hay cuatro especies de ídolos que llenan la mente humana. Para hacer una distinción, los he designado con los siguientes nombres: los primeros, ídolos de la tribu, los segundos, ídolos de la cueva, los terceros, ídolos del mercado, los cuartos, ídolos del teatro."
"XLI: Los ídolos de la tribu tienen su fundación en la naturaleza misma del hombre, y en la tribu o el género humano. Porque se afirma falsamente que el sentido humano es la medida de las cosas. Por el contrario, todas las percepciones, tanto de los sentidos como las de la mente, están de acuerdo a la medida del individuo y no de acuerdo a la medida del universo. Y el entendimiento humano es como un espejo infiel, que, recibiendo rayos irregularmente, distorsiona y decolora los colores de la naturaleza de las cosas mezclando su propia naturaleza a la de ellas.
El método científico baconiano entonces se propone el fin de que en la ciencia no se confiar en las percepciones propias, ni de otros humanos (Jeremías 17:5), sino que sólo se debe partir de las obras que Dios ha establecido en la naturaleza. Esto se debe a que las percepciones humanas son cambiantes y contradictorias, pero las obras de Dios no lo son:
"XLLII: Los ídolos de la cueva son los ídolos del ser humano individual; porque cada uno (aparte de los errores comunes a la naturaleza humana en general) tiene una cueva o un foso propio que refracta y decolora la luz de la naturaleza, ya sea debido a su naturaleza propia y peculiar, o a su educación y conversación con los demás, o a la lectura de libros, y a la autoridad de aquellos a quienes estima y admira, o las diferencias de las impresiones, como ocurre cuando tienen lugar en una mente preocupada y predispuesta o en una mente indiferente e indispuesta, o por el estilo. 
De modo que el espíritu del hombre (según se reúne con diferentes individuos), es de hecho una cosa variable y llena de perturbación, y regida como si fuera por lo casual. De ahí que fuera bien observado por Heráclito que los hombres [erróneamente] buscan las ciencias en sus propios mundos inferiores, y no en el mundo mayor o común."
"XLIII.  También hay ídolos formados por la relación y asociación de los hombres entre sí, los cuales llamo "ídolos del mercado", a causa del comercio y el consorte que los hombres llevan a cabo allí. Porque es por medio de la plática que los hombres asocian, y las palabras se presentan de acuerdo a la comprensión del hombre común. Y por lo tanto, la elección enferma e incapaz de palabras obstruye en gran maneta el entendimiento. Tampoco las definiciones o explicaciones que en algunas cosas los hombres suelen  proteger y defender para sí mismos, de ninguna manera establecen las cosas de forma correcta. Mas las palabras claramente fuerzan y anulan el entendimiento, llevando todo a la confusión, y conducen fuera a los hombres en innumerables polémicas vanas y ociosas fantasías."
Al describir los ídolos del teatro, Bacon expuso claramente que en la ciencia se debían cuestionar incluso los mismos "axiomas de la ciencia" negligentes, independientemente del tiempo o la aceptación mayoritaria:
"XLIV. Por último, hay ídolos que han inmigrado a las mentes de los hombres por diversos dogmas filosóficos, y también por leyes erróneas de demostración. A éstos los llamo ídolos del teatro, porque a mi parecer de todos los sistemas recibidos, muchos no son sino obras de teatro, que representan mundos de su propia creación, según un moda irreal y escénica. 
No sólo se trata de los sistemas actualmente en boga, o sólo de las antiguas sectas y filosofías, de los que hablo, puesto que muchos más espectáculos del mismo tipo puede que aun se vayan a componer y de la misma forma artificial señalada, viendo que los errores, por muy diferentes tengan sin embargo sus causas en una mayor parte similar. Una vez más quiero decir que no sólo me refiero a sistemas completos, sino también a muchos de los principios y axiomas de la ciencia, que por tradición, credulidad o negligencia han llegado a ser recibidos."
"LXVII. Hemos hablado de las diversas clases de ídolos las varias clases de ídolos, y su equipamiento: de los cuales, se debe renunciar a todos ellos y desecharlos con una fija y solemne determinación, y un entendimiento bien liberado y limpiado, siendo la entrada al reino del hombre, fundada en las ciencias, no otra más que aquella entrada al reino de los cielos, en la cual nadie puede entrar, excepto como un niño pequeño."  [En referencia a Mateo 18:3] 
Al igual que todos los científicos creyentes, Bacon reconoce la causalidad en las obras de la creación, y la precisión de su diseño, por lo cuál reconoce que el éxito del método experimental se debe a que Dios creó el mundo ordenadamente:
"LXX... En el verdadero curso de la experiencia, y al extenderlos a los efectos de nuevas obras, el orden y la sabiduría Divina deben ser nuestro modelo. Ahora, en el primer día, Dios creó solamente la luz, y consagró un día entero a esta obra, en el cual, ninguna substancia material fue creada. Así debemos nosotros hacer lo mismo, de la experiencia de todo tipo, esforzándonos primero por descubrir las verdaderas causas y axiomas, y buscar por experimentos de Luz, no de ganancias, porque los axiomas establecidos y descubiertos acertadamente, proporcionan la práctica con sus instrumentos, no uno por uno, sino en grupos, y de ellos se obtienen series y sucesiones de trabajo."
"CXXI... en lo que respecta a este asunto, en consecuencia, debo decir primeramente, lo que ya he mencionado desde el principio—, que en primer lugar, busco experimentos de la Luz, no experimentos de ganancias; siguiendo así, como ya lo he dicho, el ejemplo de la creación divina, la cual, en el primer día produjo sólo la Luz, y asignó ese día entero a su creación, sin añadir algún otro material de trabajo." (p. 368)
"LXXXII. Y como los objetivos y fines últimos de las ciencias han sido mal establecidos por los hombres; aun cuando los hubieren fijado correctamente, han escogido el método erróneo e impracticable. Y es sobrecogedor, cuando uno reflexiona al respecto, ver que nadie haya puesto empeño siquiera en abrir o completar una ruta para el camino del entendimiento, que partiese la experimentación conducida ordenadamente y con un buen fundamento, sino que todo se haya dejado a la neblina de la tradición, o al remolino y torbellino de la discusión, o a las fluctuaciones y laberintos del azar y de una experiencia vaga y mal digerida. 
Que cada hombre considere con sobriedad y diligencia cuál es la manera en que los hombres han estado acostumbrados a proceder en sus investigaciones y en sus descubrimientos, y en primer lugar se observará desde luego un método de descubrimiento muy simplista y poco sofisticado, que es el método más comúnmente usado: cuando un hombre emprende una investigación, primero indaga y obtiene un informe completo de lo que otros ya han dicho sobre el asunto, luego añade sus propias reflexiones, y atormentando, por así decirlo, invoca su propio espíritu para finalmente pronunciar sus oráculos; todo esto siendo un método que no tiene ningún fundamento, y se torna solo en opiniones. . . 
...Pero el verdadero método experimental, al contrario, primero enciende una vela, y con esta vela muestra el camino, comenzando por una experiencia ordenada y digerida (no una vaga ni una fuera de lugar) y de allí deduce axiomas, y de estos axiomas, nuevos experimentos; porque ni aún la Palabra de Dios ha obrado la masa creada sin el debido orden y método. Por lo tanto, que los hombres dejen de extrañarse porqué el curso de la ciencia aún no está completo, en vista de que se han ido por el mal camino, ya sea dejando y abandonando por completo la experiencia, o perdiéndose en ella y dando vueltas y vueltas como en un laberinto, mientras que un método ordenado correctamente conduce por una ruta irrompible a través de los bosques de la experiencia a un campo abierto de axiomas" [principios]. 
Imitando el modelo de previsión Divina, marcado en el Nuevo Testamento, Bacon llamó a la aplicación en la ciencia del siguiente precepto cristiano:
"LXXIII. Así como se nos advierte por la religión que debemos mostrar nuestra fe por medio de nuestras obras, en la filosofía [ciencia], por la misma regla debería juzgarse el sistema por sus frutos, declarando inútil a la que es estéril, sobre todo si en lugar de dar frutos de uva y aceitunas, produce espinas y zarzas de conflictos y contiendas."
Bacon explica que si queremos contemplar con precisión las características el libro de la naturaleza, se tiene que empezar con la experimentación. Por ello, reconoce que los conocimientos "a priori" sí provienen de Dios, quien es Omnisciente, pero no pueden provenir del hombre. 
"XV: A Dios, verdaderamente, el dador y el arquitecto de las formas, y puede ser que a los ángeles y a las inteligencias superiores, les pertenezca tener un conocimiento afirmativo de las cosas inmediatamente, y desde la primera contemplación.  Pero esto ciertamente es más de lo que un hombre puede hacer, a quien se le concede sólo proceder primero por negaciones, y finalmente terminar en afirmaciones, después de que la exclusión se ha agotado. "
Bacon, como proponente del método científico, escribe lo siguiente sobre la <falsa filosofía empirista> que se halla en el cientifismo de hoy en día:

"LXIV. Pero la escuela empírica de la filosofía ha dado a luz opiniones más deformadas y monstruosas que la de la filosofía sofística o la racionalista, porque no tiene sus fundaciones en la luz de las nociones comunes que aunque se trate de una luz tenue y superficial, es de cierta forma universal y hace referencia a muchas cosas) sino en la estrechez y oscuridad de unos cuantos experimentos." 
Bacon, al igual que muchos científicos posteriores (como Einstein, o Chomsky), reconoció que el método científico es limitado, porque los sentidos son limitados. Éste sólo se limita a estudiar las cosas materiales, las obras de Dios en la naturaleza, pero no puede dar respuestas a las cosas inmateriales, como el deber moral, la voluntad de Dios, cosas que sólo pueden ser reveladas por Él mismo.
"L. Por mucho, el mayor impedimento y aberración del entendimiento humano procede de la torpeza, la incompetencia y los errores de los sentidos: en estos las cosas que se impresionan en los sentidos preponderan sobre aquellos que no repercute inmediatamente, a pesar de que estas últimas sean más importantes. Por ello es que la especulación comúnmente se detiene en donde la vista cesa; al grado de que la observación de las cosas invisibles es poca o muy escasa.
De ahí que la contemplación en si mayoría se detiene con la vista, y muy poco, o casi no considera a las cosas que no son visibles. La operación completa, por lo tanto, de los espíritus encerrados en los cuerpos tangibles está oculta y se nos escapa."
En su misma obra, Bacon presentó la complementariedad entre la ciencia y la religión de la siguiente forma:
"Si se objetara que el desarrollo de las artes y ciencias han dadao frecuentemente armas a los malos intentos y a las pasiones perversas, nadie se preocupará gran cosa de ello. Otro tanto puede decirse de los bienes del mundo, el talento, el valor, las fuerzas, la belleza, las riquezas, la misma luz y otras. 
Dejemos que el género humano recobre ese derecho sobre la naturaleza, el cuál le pertenece por legado divino; y que obtenga ese poder cuyo ejercicio será gobernado por la recta razón y la verdadera religión."
Así mismo, reconoció la autoridad del conocimiento proveniente de Dios. Primeramente, estableciendo que las cuatro idolatrías mencionadas son opuestas o extremadamente diferentes al conocimiento de Dios; y en segundo lugar, manifestando de forma bien explícita que las verdades divinas son mayores a las que sólo se limitan al método:
"XXIII. Existe un gran diferencia entre los ídolos de la mente humana, y las Ideas divinas. Es decir, entre ciertos dogmas vanos, y las verdaderas marcas y sellos impresos establecidos en las obras de la creación, tal como se les encuentra en la naturaleza."
"CXXIV. Que conozcan los hombres, como hemos dicho antes, la diferencia que existe entre los ídolos de la mente humana y las Ideas la Mente Divina. Los primeros son meras abstracciones arbitrarias, las últimas son los verdaderos sellos del Creador sobre sus criaturas, como fueron impresos, y definidos en la materia, por detalles verdaderos y exquisitos. La verdad, por lo tanto, y la utilidad, son perfectamente idénticas."
"XCII. Mas por ahora, el mayor obstáculo para el progreso de la ciencia y la realización de nuevas tareas y esferas, se encuentra en esto— que los hombres se desesperan y piensan que las cosas son imposibles. 
Porque hombres sabios y serios se entregan a ese género de estudios con mucha desconfianza, pensando siempre en la oscuridad de la naturaleza, en la brevedad de la vida, en los errores de los sentidos, en la fragilidad del juicio, en las dificultades de la experimentación y cosas por el estilo, y de esa forma suponen que las ciencias tienen flujo y reflujo a través de las revoluciones de los tiempos y las diversas épocas del mundo, que en ciertas épocas progresan y florecen, y en otras languidecen y declinan, de suerte que llegadas a cierto grado y a cierto estado, les es imposible avanzar más.  
Si entonces alguien llega a creer o a prometer más, creen que aquello proviene de alguien que carece aún de madurez y no es dueño de sí; y que en aquellos sus comienzos prósperos, se vuelven difíciles y terminan llenos de confusiones. . . 
Más por favor, llamemos a consejo a la prudencia política que desconfía de lo que aún no ha visto, y siempre asegura algo mal de los negocios humanos. Vamos, pues, a hablar del tema de la Esperanza: ya que no soy ningún charlatán, no quiero forzar ni imponer juicios humano, sino llevar a hombres de la mano con su pleno consentimiento...
Dar a conocer nuestras esperanzas, entra y no por poco, en esta preparación. Porque sin ella, todo cuanto hemos dicho, tiende más a afligir a los hombres (haciéndoles compadecerse de su presente estado, y redoblando en ellos el sentimiento y el conocimiento de su infeliz condición) Y por lo tanto, es conveniente que publique y exponga esas deducciones mías que, en este asunto, ponen a la esperanza como algo razonable...
XCIII. Debemos comenzar por Dios: porque el asunto en cuestión, teniendo el carácter de que es bueno, tan impreso en sí mismo, se muestra manifiestamente procedente de Dios, quien es el Autor de lo que es bueno, y el Padre de la luz. Ahora, en las obras divinas incluso los más pequeños principios llevan a una certeza de su propósito. Y como se dijo de las cosas espirituales, "El reino de Dios no llega por observación," también es así en las grandes obras de la Divina Providencia, todo se desliza suavemente y sigilosamente, y la obra justamente ya se está realizando "antes de que los hombres se den cuenta de que ya ha comenzado". Tampoco debería olvidarse la profecía de Daniel, respecto a los últimos tiempos del mundo: —"Muchos correrán de aquí para allá, y el conocimiento aumentará." [Daniel 12:4] dando a entender claramente que la travesía exhaustiva del mundo (que ahora por tantas navegaciones lejanas parece que se está llevando a cabo, o al menos, en curso), y el avance de las ciencias, están designadas en el destino, es decir, por la Divina Providencia, a concurrir en la misma era." (p. 92)
Bacon finaliza su obra Novum Organum con el siguiente fragmento:
"El hombre, a causa de la caída, perdió su estado de inocencia y su dominio sobre la creación. Ambas pérdidas pueden ser, en parte, reparadas en esta vida, la primera por la religión y por la fe, la segunda por las artes y las ciencias. Porque la creación, a causa de la maldición, no se volvió rebelde por completo y para siempre. Mas en virtud del mandato: "Ganarás el pan con el sudor de tu rostro", es ahora por diversas labores (y no por contenciones ni ociosas ceremonias mágicas, sino por diversas labores) que el hombre está obligado a ganarse el pan de alguna manera para los usos de la vida humana." (Último fragmento de Novum Organum, Aforismo LII, )
Como hemos visto, Bacon planteó su método científico con el fin de hacer observaciones y descripciones precisas de la naturaleza, y con el fin de realizar avances tecnológicos que ayudaran a la humanidad, y a la vez, glorificaran a Dios. Es importante destacar que reconoció la necesidad de Dios en los aspectos que están fuera del alcance de la mente humana.

A mediados de los 1640's, las propuestas de Francis Bacon llamaban muchísimo la atención de otros científicos de la época. Un grupo de intelectuales es inspirado por sus escritos, y eventualmente forma la Royal Society de Londres, (conocida en español como la "Sociedad Real Inglesa").[2] Esta considera la primera sociedad científica fundada en la historia de la que se tiene registro, y cuyos miembros eventualmente incluirían a muchos creyentes intelectuales como Isaac Newton, John Ray, Leonhard Euler, Robert Boyle, William Henry Bragg, J. J. Thomson, Ronald Ross, James Prescott Joule, y muchísimos otros.

En el ámbito político, Bacon obtuvo cargos muy variados en los reinados de Isabel I, y el rey Jacobo I. De ser un abogado y miembro del Parlamento, llegó a ser embajador de Francia, consejero real (1604), Registrador de la Cámara y Procurador General (1607), Secretario del Consejo de la Cámara Estrellada (1608), Secretario de Justicia, encargado del Señor de la Junta y Juez de Distrito (1612), Fiscal General (1613), Guardasellos Real (1617), Lord Canciller (Lord Chancellor) de Inglaterra (1618), y barón Verulam, y Bizconte de San Albano (1621).

Bacon abogó por reformas morales en las leyes, pero de ninguna forma estuvo exento de chismes y calumnias sobre su persona, persisten hasta hoy en día. Se ha dicho que incluso llegó a tener más enemigos que amigos.

Después de haber sido acusado de adquirir subsidios para pagar una deuda, Bacon escribe una carta dirigida al Marqués de Buckingham, en donde aseguraba que todo era una acusación falsa:
"Percibo por algún discurso que se ha intercambiado entre su señoría y el Sr. [Tomas] Meautys que algún desdichado le ha dicho que era extraño que yo estuviera endeudado, puesto que yo no pudiera haber recibido ni mil libras de bono a menos de haber robado, lo cual es una falsedad abominable. Cuentos así como estos, hicieron a San Santiago [3:6] decir que la lengua es un fuego consumidor, y por sí mismo, un fuego del infierno, a donde estas lenguas regresarán y entonces suplicarán por una gota de agua fría que las enfríe. Alabo a Dios por ello; nunca tomé un solo centavo para soltar nada que me hiciera robar. Nunca tomé un sólo centavo por ninguna comisión, o cosas de tal naturaleza, jamás consentí con algún trabajador lucro alguno ni ganancias internas ni externas." [The Works of Francis Bacon, (1803), p. 392]
Sin embargo, la culminación de su vida política llegó en 1621, cuando Edward Cooke, su rival de toda la vida, convocó una comisión parlamentaria acusando a Bacon de haber realizado sobornos durante los procesos judiciales

Fue declarado culpable después de que haber admitido que, como era usual en la época, había recibido regalos, aunque aseguraba que nada de ello había influido en sus decisiones como juez. Sin embargo, fue destituido como Canciller, condenado a pagar una multa, y llevado por cuatro días a la cárcel. Aunque muchos autores han criminalizado su persona por este evento, otros historiadores, tales como Nieves Matthews, aseguran que Bacon fue víctima de un complot, puesto que él mismo se había declarado inocente en un interrogatorio con el rey:


"La ley de la naturaleza me enseña a hablar en mi propia defensa. Con respecto es esta acusación de soborno, soy tan inocente como cualquier nacido el día de San Inocencio. Nunca he hecho gratificación o soborno alguno en mi propia vista o pensamiento al dictar una sentencia u orden. 
Mas, sin embargo, si es absolutamente necesario que la voluntad del Rey sea obedecida, estoy listo para hacer una oblación por mí mismo al Rey, en cuyas manos estoy como arcilla, para ser hecho una vasija ya sea de honor o deshonor... Aunque con respecto a este cargo de soborno, soy inocente." (Bacon, F. Works, Vol. I, p 92. ) también escrito en las Cartas de Bacon al Marqués de Buckingham: Vol. VII, pp. 235-39; House of the Lords, Abril 17, 1621)
En mas o menos un año, Bacon fue despojado de sus oficinas, se le prohibió ocupar otros cargos futuros, se arruinó su reputación política y fue arruinado económicamente hasta llegar a la quiebraCualquier persona cuyos tesoros estuvieran las cosas terrenales, se hubiera desmoronado, sin embargo esto no sucedió con Bacon, quien escribiría al Marqués de Buckingham:
"Mi mente está en calma, pues mi fortuna no es mi felicidad. Fui el juez más justo que hubo en Inglaterra estos últimos cincuenta años. Cuando el libro de todos los corazones sea abierto, confío que no se me encontrará ninguna fuente turbia de un corazón corrupto. Sé que tengo las manos limpias y un corazón limpio, y espero que la casa limpia para los amigos o trabajadores. Mas Job mismo, o quienquiera que haya sido el juez más justo, por tales cuestiones de caza contra él como las que han sido utilizadas en mi contra, pudieron haber parecido sucios, especialmente en un momento en que la grandeza es la marca y la acusación es el juego." [Valerius Terminus of the Interpretation of Nature, 3]
Después de su experiencia, el británico se fue al condado de Herford, en donde se dedicó de lleno a escribir más reflexiones científicas, filosóficas y morales.

En 1624, Bacon publicó "New Atlantis", una obra en la que había estado trabajando, y en donde plasmaba cómo sería su organización científica ideal, a la que nombra "La casa de Salomón". Esta institución comprendía la visión que él tenía para un futuro descubrimientos científicos y conocimientos. Expresaba el plan de su universidad ideal, una que previera la investigación moderna en la ciencia, con un sentimiento de inspiración cristiana y gratitud a nuestro Creador. Tal como Emilio García, editor al español de la "Nueva Atlántida", nos dice:
"Tampoco está Bacon de acuerdo con la doctrina aristotélica de la preeminencia de la vida teórica sobre la práctica. La opinión del filósofo griego era compartida por toda la tradición, por lo que no existía una autoridad alternativa que poner. 
Nuestro autor propone la Biblia. La sustitución de la filosofía antigua, en concreto la de Aristóteles, por las Divinas Escrituras como fuente de autoridad es uno de los empeños más consistentes y sistemáticos de Bacon para conseguir su objetivo de renovar las ciencias... 
No intima el nuevo método por motivos científicos sino por motivos morales y religiosos principalmente: la reverencia que debemos a Dios se ha de traducir en el estudio de su obra: la creación." [García Estébanez, Nueva Atlántida, Capítulo "La doctrina"; "Primacía de la acción sobre la contemplación", p. 53-54.]

En la descripción de las ordenanzas y los hábitos observados por los científicos de la Casa de Salomón, Bacon escribe:
"Tenemos ciertos himnos y servicios, que decimos todos los días, a Dios y damos gracias a Dios por sus obras maravillosas, y algunas formas de oración, implorando Su ayuda y Su bendición para la iluminación de nuestras labores, para luego usarlas para el bien y para usos santos." ("The New Atlantis", 1627. Francis Bacon)
Mas tarde, Bacon publica la tercera edición de sus ensayos, bajo el título de "Ensayos sobre moral y política" (1625), con un total de 58 tratadosLa importancia histórica de éstos es trascendental, ya que Bacon fue el primer autor en introducir el ensayo al idioma inglés, con un estilo muy particular, y abundante en versículos bíblicos. Sus ensayos llegaron a ser los escritos en prosa más citados de la literatura inglesa. Algunos fragmentos a continuación:
"<¿Qué es la verdad?> preguntó Pilato mofándose y no esperaría la respuesta... Quizá la verdad alcance el precio de una perla que luce más durante el día, pero no alcanzará el precio de un diamante o un carbúnculo que brilla más bajo luces variadas... ¿Duda alguien que si se quitaran de la mente de los hombres las opiniones vacías, las esperanzas vanas, los cálculos erróneos, las mimadas fantasías, y cosas por el estilo, no quedaría la mente de algunos hombres como pobres cosas hundidas llenas de melancolía y desanimadas, algo desagradable para ellos? Uno de los padres, con gran seriedad dice de la poesía: "vino de los demonios", porque llena la imaginación y sin embargo no es más que la sombra de una mentira. Pero no es que la mentira pase por la mente, sino que se hunde en ella y se asienta allí, y produce el daño como dijimos antes. Sea cualquiera la idea que los hombres puedan formarse de lo verdadero y lo falso en el extravío de sus juicios y depravación de sus afecciones, la verdad, que sólo se juzga por sí misma, nos enseña que la búsqueda la verdad, que es actuar con amor, o procurarla, el conocimiento de ella, que es su presencia, y la creencia en la verdad, que es gozarla, es el soberano bien de la naturaleza humana... Ciertamente es en el cielo sobre la tierra, en donde se tiene lo que mueve a la mente humana a la caridad, descansar en la Providencia, y volverse a los asideros de la verdad... 
Se reconocerá, aún por aquellos que no lo practiquen, que el trato claro y rotundo es la honra de la naturaleza humana, y que la mezcla de la falsedad es como alear en la acuñación el oro y la plata, lo que puede hacer que el mejor trabaje, pero lo rebaja. Por esos procedimientos sinuosos y retorcidos caminan las serpientes, las cuelaes reptan sobre el vientre y no sobre los pies. No hay vicio que cubra de vergüenza tanto al hombre como encontrarle falso y pérfido; por eso Montaigne se expresó con elegancia, cuando preguntó la causa de que la palabra mentira tuviera un sentido tan desgraciado y odioso: él dijo: <Sopesándolo bien, decir que un hombre miente es tanto como decir que se hace el valiente ante Dios y cobarde ante los hombres. Porque la mentira se presenta encarándose a Dios y huyendo ante el hombre.> Seguramente, la maldad de la falsedad y el rompimiento de la fe, no puedan ser tan mejor expresadas con tanta certeza, pues en ello será la última apelación, sobre la cuál se llamará al juicio de Dios sobre las generaciones humanas: habiéndose anunciado de antemano que cuando venga Cristo, no encontrará fe sobre la tierra." ["Ensayos sobre moral y política", "De la verdad"; En referencia a Lucas 18:8;] 
Al igual que Galileo y Louis Pasteur, Bacon reconoce el valor de las adversidades:
"En verdad que si los milagros son el mandato sobre la naturaleza, aparecen más en la adversidad, hay un dicho de más elevado de Séneca: <Es una verdadera grandeza tener la fragilidad del hombre, y la seguridad de Dios>. . . hablando llanamente, la virtud de la prosperidad es la temperancia, la virtud de la adversidad es la fortaleza, que en la moral es la virtud más heróica. La prosperidad es la bendición del Antiguo Testamento, la adversidad es la bendición del Nuevo, el cuál ha traído la más grande bendición y la más clara revelación de la gracia de Dios. Pero aún en el Antiguo Testamento, si se escucha el arpa de David, se oirán tantos cánticos fúnebres como cantos alegres. Y la pluma del Espíritu Santo ha trabajado más en la descripción de las aflicciones de Job, que en las felicidades de Salomón. La prosperidad no carece de miedo y disgustos; y la adversidad no carece de consuelos y esperanzas. . . La prosperidad descubre mejor el vicio, pero la adversidad descubre mejor la virtud." ["Ensayos sobre moral y política", "De la adversidad"] 

De 1623 a 1626, Bacon se dedicó a formar su obra "Sylva Sylvarum", en donde Bacon reitera en su portada la frase de Genesis 1:4: "Y vió Dios que la luz era buena." [4]
Por si fuera poco, Bacon también se dejó escritas algunas de sus oraciones dirigidas a Dios, conocidas como "La Oraciones de Bacon". En adición, tradujo algunos Salmos del Antiguo Testamento en su Obra "Theological Tracts" (Tratados Teológicos): (Trabajos de Bacon: Traducción de los Salmos). (Translation Of Certain Psalms), (Translation of Certain Psalms Into English Verse). A continuación se citan fragmentos de sus oraciones traducidas al español:

"Muy agraciado Señor Dios, mi Padre misericordioso, desde mi juventud, mi Creador, mi Redentor, mi Consolador. Tú, Señor, sonaste y buscaste las profundidades y los secretos de todos los corazones: 
¡Tú reconoces los rectos de corazón!: Tú juzgas a los hipócritas: Tú sopesaste los pensamientos de los hombres y los hechos como en una balanza: Tú mediste las intenciones como en una línea: la vanidad y los caminos torcidos no se pueden esconder de Ti." [Theological Tracts]
En relación a la investigación de uno de los experimentos de su Historia Natural, un día de invierno en 1626, se le ocurrió al científico la idea de que tal vez la carne se podría preservar durante más tiempo con la ayuda del frío. Tomó, pues, la carne de una gallina y salió en un momento en el que estaba nevando con el fin de rellenar la carne con nieve. Llegaría a la conclusión de que el experimento había sido todo un éxito. No obstante, debido a los efectos del cima, Bacon ni si quiera pudo regresar a su hogar aquél día y se quedó en la casa de un amigo. Al cabo de unos días, Bacon enfermó y eventualmente murió de neumonía, no sin antes sentar la idea base para la conservación de los alimentos por medio de la temperatura.

En su testamento, Bacon dejó escrito:
"Yo entrego mi alma y mi cuerpo a las manos de Dios por la bendita oblación de mi Salvador, el único en mi tiempo de disolución, el único en mi tiempo de resurrección." [Francis Bacon, Basil Montagu, (1834)  The Works of Francis Bacon, Lord Chancellor of England: A New EditionWilliam Pickering.]

 Ethos ""I pray God to bless your counsels and persons. And rest." 
(Works, Vol. III.,  p. 182.)

Bibliografía:
  • Francis Bacon (1597), Meditationes sacrae, (en inglés), Wikisource.
  • Bacon, Francis (1605), The Advancement of Learning, The Project Gutenberg . [2]
  • Bacon, Novum Organum, Libro I. Traducción al inglés por James Spedding. Wikisource.
  • Bacon, Novum Organum, Libro I. Traducción al inglés por William Wood. Wikisource.
  • Bacon (1670); J. R.  William Lee, Sylva sylvarum. Novena edición.
  • Francis Bacon (2006), Nueva Atlántida, Ediciones AKAL
  • Little, Brown & Company, Bacon Essays (1884),The University Press, Cambridge, Mass.
  • Bacon, The Translation of Certain Psalms into English Verse, Wikisource
  • Bacon's Prayers, ("Las oraciones de Bacon; en inglés), Wikisource.
  • Bacon, Francis, Acadio Roda Rivas (1974),"Ensayos sobre moral y política", Colección "Nuestros clásicos", Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México, 
  • Bacon, F. The Essays of Lord Bacon. London: Longman and Green Co.
  • Steven Matthews (2008), Theology and Science in the Thought of Francis Bacon, Ashgate Publishing, Ltd

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