sábado, 30 de junio de 2012

James Clerk Maxwell: "Aprender de Cristo"


"Porque para esto sois llamados...

para que vosotros sigáis sus pisadas"
(
1 Pedro 2:21)

James Clerk Maxwell (1831-1879) fue un físico, matemático, inventor y astrónomo británico, nacido en Escocia. Ha pasado a la historia por sus grandes contribuciones al estudio de la termodinámica y por su formulación de la teoría de la electromagnética. Así mismo, realizó estudios trascendentales sobre la  óptica, el magnetismo, la teoría electromagnética de la luz, la cinética molecular (teoría de los gases), la teoría ondulatoria, las ondas electromagnéticas, la teoría de color, la radiación electromagnética, y otros fenómenos físicos. 

Aunque una gran mayoría de investigadores de su época eran escépticos sobre la teoría de las
lineas de fuerza de Michael Faraday, James Clerk Maxwell estaba convencido del postulado así como de sus implicaciones creacionistas, por lo que finalmente en 1856 publicó estudios que la formalizaron la teoría y profundizaban en sus características.

Cinta de tartán (Tartan Ribbon),
Primera fotografía a color (1861)
En 1873, realizó sus famosas 20 ecuaciones matemáticas, las cuales expresaban que el comportamiento de los campos eléctricos y magnéticos están relacionados entre sí. Maxwell pasó a ser conocido como un verdadero innovador y actualmente se le considera un científico legendario; siendo el primero en realizar una teoría completa sobre la electricidad y el magnetismo, y demostrando que estos dos fenómenos físicos siempre coexisten. Con sus hallazgos formuló el concepto de ondas electromagnéticas (que se ejemplifica en los fenómenos del calor, la luz, y los rayos X), predijo la existencia de las ondas de radio, y por si fuera poco logró realizar la primera fotografía permanente a color

De acuerdo con la Enciclopedia Británica (1997): 
"James Clerk Maxwell es considerado por los físicos más modernos como el científico del siglo XIX que tuvo mayor influencia en la física del siglo XX, es clasificado junto con Isaac Newton y Albert Einstein por la naturaleza fundamental de sus contribuciones."
En efecto, Maxwell fue una influencia determinante para muchísimos científicos, incluyendo a Einstein, quien declaró que su trabajo científico fue "el más profundo y el más fructífero que ha experimentado la física desde la época de Newton", y además señaló:
"La teoría especial de la relatividad debe sus orígenes a las ecuaciones de Maxwell del campo electromagnético." [Einstein, en New Scientist, Vol. 130 (1991), p. 49]
En palabras de Max Planck:
"Su tarea fue la de construir y completar la teoría clásica del electromagnetismo, y al hacerlo, alcanzó la grandeza sin igual." [2]
Y en palabras de Richard Feynman:

"No cabe duda de que el acontecimiento [científico] más importante del siglo XIX será juzgado como el descubrimiento de las leyes de la electrodinámica de Maxwell." [R. P. Feynmann (1964) [2]]
Así mismo, es contado como uno de los grandes científicos creacionistas que se han mostrado en contra de la teoría de la evolución y el cientifismo, pues estaba convencido que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, como él mismo lo expresó.


En su "Discurso sobre Moléculas(1873) el físico aludió a la estructura molecular como una evidencia de la existencia de Dios, aplicable contra de la teoría de la evolución que había sido publicada en 1859:
"En los cielos descubrimos por su luz, y sólo por su luz, estrellas tan distantes entre sí que jamás ningún objeto material pudo haber pasado de uno a otro, y sin embargo esta luz, que es para nosotros la única prueba de la existencia de estos mundos distantes, nos dice también que cada uno de ellos está constituido por moléculas de la misma clase que las que encontramos en la Tierra. 
Una molécula de hidrógeno, por ejemplo, ya sea en Sirius o en Arcturus, ejecuta sus vibraciones precisamente en el mismo tiempo. Cada molécula, por lo tanto, en todo el universo, lleva impresa en sí el sello de un sistema métrico tan claramente como lo hace el metro de los Archivos en París, o el cúbito doble real del templo de Karnak.
Ninguna teoría de la evolución puede formularse para dar cuenta de la similitud entre las moléculas, puesto que evolución implica necesariamente cambio continuo y la molécula es incapaz de crecer o deteriorarse, sea por generación o  destrucción.
Ningún proceso de la naturaleza, desde la época en que ésta comenzó, ha producido la menor diferencia en las propiedades de molécula alguna. Por tanto, somos incapaces de imputar ya sea las propiedades de la molécula o la identidad de sus propiedades a ninguna causa de lo que llamamos natural.
Por otra parte, la cualidad exacta de cada molécula en relación a todas las demás de su misma clase, le da (como bien dijo John Herschel) el carácter esencial de un artículo, y excluye la idea de que ésta sea eterna o auto-existente.
Por lo tanto hemos sido llevado guiados, a lo largo de un camino estrictamente científico, muy cerca al punto en el que la ciencia se debe detener  no es que la ciencia sea excluida de estudiar el mecanismo interno de una molécula, la cuál no puede desmontar, más de lo que puede investigar un organismo que no puede desmontar; pero al remontarse a la historia de la materia, la ciencia se detiene cuando ella se dice a sí misma, por otro lado, que no ha sido hecho por ninguno de los procesos que podemos llamar naturales. . . 
Las causas naturales, como sabemos, están trabajando, y tienden a modificar, si no es que hasta destruir  todas las estructuras y dimensiones de la Tierra y de todo el sistema solar. Pero aunque en el curso de los siglos se han producido catástrofes y aun puedan ocurrir en los cielos, aunque los sistemas antiguos puedan disolverse y nuevos sistemas se desarrollen a partir de sus ruinas, las moléculas por las que estos sistemas están construidos  las piedras fundamentales del universo material — permanecen intactas y no gastadas. 
Siguen este día como fueron creadas, perfectas en número, medida y peso, y de las características indelebles impresas en ellas podemos aprender que esas aspiraciones ,después de la precisión en su medición, la verdad en la declaración, y la justicia en la acción, las cuáles contamos entre nuestros atributos más nobles como hombres, son nuestras porque son componentes esenciales de la imagen de Aquél que en un principio creó, no sólo el cielo y la tierra, sino los materiales de los que el cielo y la tierra se componen." [1][[2] (James Clerk Maxwel (2003), The Scientific Papers of James Clerk Maxwell: Volume two, Courier Dover Publications, p. 375)
James Clerk Maxwell era un cristiano practicante, por lo cual creía que todos los hombres deben seguir el ejemplo moral de Jesucristo:
"Creo que los hombres de ciencia, así como los otros hombres, necesitan aprender de Cristo, y creo que los cristianos cuyas mentes son científicas, están obligados a estudiar la ciencia para que su visión de la gloria de Dios sea tan extensa como su ser sea capaz." (Maxwell, citado en Campbell y Garnett 1882, 404-405); (también citado en Draft of a reply to an invitation to join the Victoria Institute (1875), cap. 12 : Cambridge 1871 To 1879, p. 404.)

"Bienaventurado es el hombre que puede reconocer en el trabajo de hoy, una porción conectada de la obra de la vida, y una forma de realización de la obra de la Eternidad. Las fundaciones de su confianza son incambiantes puesto que ha sido un participante de la infinidad." 
[Lewis Campbell, (1882), "The Life of James Clerk Maxwell: With Selections from His Correspondence and Occasional Writings", Macmillan and Company; También citado en "Basil Mahon, The Man Who Changed Everything: The Life of James Clerk Maxwell [3]"
"Tengo la facultad de ser más perverso que cualquier ejemplo que el hombre halla puesto, y si escapo, es sólo por la gracia de Dios que me ayuda a deshacerse de mí mismo, parcialmente en la ciencia, de forma más completa en la sociedad — pero no del todo, salvo por comprometerme con Dios como instrumento de Su voluntad, no dudando, sino teniendo la cierta esperanza cierta de que la Voluntad será lo suficientemente clara en el momento adecuado. No obstante, a ver las cosas desde el exterior directamente, y sólo por la reflexión, así que espero que no me digas que tienes algo falla para encontrar conmigo, sin encontrar ese pequeño y comunicarla." [Carta de Maxwell al Reverendo C. B. Tayler (el 8 de julio de 1853) en Cap. 6: "Undergraduate Life At Cambridge" de octubre de 1850 a junio de 1854 — ÆT. 19-22, p. 189] [Ver The Scientific Letters and Papers of James Clerk Maxwell]
"Dios Todopoderoso, que has creado al hombre a Tu imagen propia, y lo haz hecho un ser viviente para que pueda buscarte a Ti, y tener dominio sobre Tus criaturas, enséñanos a estudiar las obras de Tus manos para que podamos dominar la tierra para nuestro uso, y fortalece nuestra razón para Tu servicio, y también para recibir Tu bendita Palabra, para que podamos creer en Aquel a quien has enviado para darnos el conocimiento de la salvación y el perdón de nuestros pecados. Todo lo cuál te pedimos en el nombre del mismísimo Cristo Jesús nuestro Señor" [Escrito después de la muerte de su padre, Maxwell dirigió un servicio de oración diariamente, de los cuales, se conservan fragmentos entre notas. (Citado también en: Bowden, 1998, p. 288, y en Williams y Mulfinger 1974, p. 487).]
"Creo que cuanto más nos adentramos unidos en la obra de Cristo, Él tendrá más espacio para trabajar Su obra en nosotros. Porque Él siempre nos quiere para ser uno, para que Él pueda ser uno con nosotros. Nuestra adoración es social, y Cristo estará allí donde sea que dos o tres se reúnan en Su nombre". (Maxwell, citado en Campbell y Garnett 1882, 312).
En un discurso que pronunció el 3 de noviembre de 1856, Maxwell dijo:
"Aquellos que tengan intención de proseguir el estudio de la Teología también encontrarán un beneficio en el estudio cuidadoso y reverente del orden de la Creación. Aprenderán que aunque el mundo en que vivimos, hecho en el principio por Dios, muestra poder y bondad hasta al observador descuidado, aún así esconde mucho más de lo que muestra y da su más profundo significado sólo con el pensamiento del paciente."  [The Scientific Letters and Papers of James Clerk Maxwell, p. 428]
En una carta a su esposa (diciembre de 1873), Maxwell escribió: 
 "Siempre estoy contigo en espíritu, pero hay Uno que está más cerca de ti y de mí de lo que alguna vez podamos estar el uno al otro, y es sólo a través de Él y en Él que alguna vez podamos realmente llegar a conocernos los unos a otros. Vamos a tratar de hacer realidad el gran misterio en Efesios V, y luego estaremos en la posición correcta con respecto al mundo exterior, los hombres y mujeres que Cristo vino a salvar de sus pecados". (Maxwell, citado en Campbell y Garnett 1882, 387).
En una carta a su esposa, el 22 de junio de 1864, Maxwell escribió:
"Que el Señor te guarde de todo mal, y cause que todo el mal que te ataca, se resuelva según Sus propósitos, para que la vida de Jesús sea manifestada en ti, y puedas ver el eterno peso de gloria detrás de la ligereza momentánea de la aflicción, y así quite de tus ojos las cosas vistas y temporales, y sean refrescados con las cosas eternas! Ahora, el amor es una cosa eterna, y el amor entre padre e hijo, marido y mujer no es temporal, si es del tipo adecuado, porque si el amor de Cristo y la Iglesia es una razón para amar a los demás, y si el uno es tomado como una imagen del otro, entonces, si la mente de Cristo está en nosotros, va a producir este amor como parte de su naturaleza completa, y no podrá ser que el amor que primero se hace santo, como un reflejo de una parte de la gloria de Cristo, pueda ser de otra manera disminuido o llevado lejos por una transformación más completa a la imagen del Señor.

He estado de vuelta en 1 Cor. XIII. Creo que la descripción de la caridad o el amor Divino es otro imán para nuestra vida, para mostrarnos que esto es una cosa que no es en partes, sino perfecta en su propia naturaleza, y por lo que nunca se acabará. No es nada negativo, sino un bien definido, la vida, casi funcionando como una imagen de la bondad, ese tipo de cosa que es humana, pero también Divino. Lee junto con 1 Juan IV, desde el versículo 7 hasta el final; o si se quieres, toda la epístola de Juan y Marcos XII, 28."
"Creo, junto con los teólogos de Westminster y sus predecesores, que hasta el infinito «el fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre». Que para este fin se le ha dado a cada hombre un poder de comunicación con otras criaturas que aumenta progresivamente. Que con sus facultades sus susceptibilidades aumentan.  Que la felicidad está indisolublemente relacionada con el pleno ejercicio de estas facultades en la dirección deseada. Que la felicidad y la miseria han de aumentar inevitablemente con el aumento del poder y el conocimiento.[Carta a Lewis Campbell (9 de noviembre de 1851), cap. 6, ÆT. 19-22, p.158. Citada en  The Life of James Clerk Maxwell (1882)] por Lewis Campbell and William Garnett]
En 1864, mientras estaba en el King's College, Maxwell escribió.
 "Piensa en lo que Dios ha decidido a hacer a todos aquellos que se someten a Su justicia y están dispuestos a recibir Su regalo el regalo de la vida eterna en Jesucristo. Ellos deben ser conformes a la imagen de Su Hijo, y cuando eso es cumplido y Dios ve que están conformes a la imagen de Cristo, no puede haber más condenación, porque esta es la alabanza que Dios por sí mismo da, cuyo juicio es justo." (Maxwell, también citado enuna carta del 23 de junio de 1864 en Campbell y Garnett 1882, 338-339).
Después de la muerte de su padre, Maxwell dirigió un servicio de oración diariamente, de los cuales, se conserva este fragmento y otras dos notas donde alude al Salmo 104:1:

"¡Oh Señor, nuestro Señor!, cuán glorioso es Tu nombre en toda la tierra, que has establecido Tu gloria sobre los cielos, y fuera de la boca de los niños y lactantes se ha perfeccionado alabanza. Cuando consideramos Tus cielos, la obra de Tus dedos, la luna y las estrellas que Tú formaste, enseñanos a saber que te acuerdas de nosotros, y nos visitas, haciéndonos dominantes sobre las obras de Tus manos, mostrándonos la sabiduría de Tus leyes, y la coronándonos con honor y gloria en nuestra vida terrenal, y buscando más allá de los cielos, podamos ver a Jesús, que fue hecho un poco menor que los ángeles por el sufrimiento de la muerte, coronado de gloria y honor, para que Él, por la gracia de Dios, probáse la muerte por cada hombre. Oh, Señor, cumple Tu promesa, y somete todas las cosas en sujeción bajo Sus pies. Que el pecado sea erradicado de la tierra, y los impíos dejen no sean más. Bendice Tú Señor, Oh alma mía, alaba al Señor."(Campbell, Lewis, Garnet, William. The Life and Times of James Clerk Maxwell. London: Macmillan Com and pany, 1882. p 323)
En sus últimos días en esta tierra, Maxwell le dijo a un colega de Cambridge:
"He estado pensando en lo mucho que siempre se me ha tratado con amabilidad. Nunca he recibido un impulso violento en toda mi vida. El único deseo que puedo tener es, como David, servir a mi propia generación según la voluntad de Dios, y luego quedarme dormido. (C. & G., p. 421; [1])



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