jueves, 12 de septiembre de 2013

Thomas Alva Edison: "un Ser Supremo vela por los destinos del mundo"

Thomas Alva Edison (1847 – 1931) fue un inventor y empresario estadounidense que desarrolló numerosos dispositivos que influyeron en el avance tecnológico de la época moderna. 

Sus mayores contribuciones incluyen la invención del fonógrafo (1877), el desarrollo de la cámara de cine estadounidense (1891), así como las mejoras a la bombilla eléctrica, las cuales permitieron que esta tuviera una larga duración. Edison obtuvo la patente de la bombilla eléctrica moderrna en 1880. En 1877, usando su fonógrafo, realizó la primera grabación de una voz humana.

Por la cantidad de aportes realizados, Edison es considerado el cuarto inventor más prolífico de la historia, quien con sus 1,093 patentes en su país natal, se convirtió en uno de los primeros inventores en aplicar la técnica de producción en masa.

Su creencia en Dios

En 1910, se publicó un artículo en la revista del New York Times, donde Edison presentaba sus opiniones sobre serios desacuerdos con los grupos religiosos de su época. Desde entonces, diversas personas comenzaron a acusarlo falsamente de ser ateo;(de hecho hoy en día, Edison sigue apareciendo en libros ateístas con citas tomadas fuera de contexto),. No obstante, Edison mismo llegó a aclarar en diversas ocasiones que él sí creía en la existencia de Dios: 
"Ustedes han malentendido el artículo entero ya que dieron la conclusión de que niega la existencia de Dios. No existe tal negación. . . 
Lo que todo el artículo afirma es que no está claro en mi opinión si nuestra inteligencia, o alma, o como se llame, vive en adelante como una entidad, o se dispersa de nuevo de donde vino." [Israel, Paul (2000). Edison: A Life of Invention. John Wiley & Sons. ISBN 978-0-471-36270-8.]
En una entrevista realizada en 1924, Edison había admitido que aunque no estaba seguro de la existencia del alma, existía la posibilidad de que él mismo estuviera equivocado al respecto:
"Mi mente es incapaz de concebir una cosa como un alma; puedo estar en un error, y el hombre puede tener un alma, pero simplemente no lo entiendo. Lo que puede ser un alma, puede estar más allá de mi entendimiento." ["Do We Live Again?" una entrevista con Edison, citada en Mr. Edison's New Argument from Design" en The Illustrated London News (3 de mayo, 1924)]

En otras ocasiones, Edison se dio la oportunidad de expresar su creencia en la superioridad de Dios:
"No creo en el Dios de los teólogos, pero hay una Inteligencia Suprema de la que no dudo." [The Freethinker (1970), G.W. Foote & Company, Volume 90, p. 147]
Este convencimiento llevó a que el inventor escribiera en una tablilla de oficina (dentro de su laboratorio en West Orange, New Jersey), la siguiente inscripción:
"Creo en la existencia de una Inteligencia Suprema que permea el universo." [Francis Trevelyan Miller (1931), "Thomas A. Edison, Benefactor of Mankind; The Romantic Life Story of the World's Greatest Inventor"Kessinger Publishing, 1 de abril; Cap. 25: "Edison's Views On Life - His Philosophy and Religion, p. 923.]
Consciente de que otros personajes también han sido falsamente llamados ateos, Edison escribió un artículo llamado "La Filosofía del Paine" (sobre el político Thomas Paine), donde defendía la postura de Paine y su creencia en la Divinidad:
"Él ha sido llamado ateo, pero ateo no era. Paine creía en una Inteligencia Suprema, como la representación de la idea que otros hombres expresan a menudo con el nombre de la Deidad." (1925)
Durante su estancia en Francia, Edison tuvo la oportunidad de visitar la Torre Eiffel, y de escribir en el libro de visitas un mensaje de felicitación, que incluía una alusión acerca del Creador. Edison escribió:
"Para el señor Eiffel, el ingeniero, el valiente constructor de una muestra tan gigante y original de la ingeniería moderna, de alguien que le tiene el máximo respeto y admiración por todos los ingenieros, incuyendo el Gran Ingeniero, al Bon Dieu [Buen Dios]." 
[Citado en The Tallest Tower (2004), por Joseph Harriss, p. 95]
Respecto al sistema monetario, Edison es famosamente recordado por haber dicho que "los intereses son una invención de Satanás," frase que usó en una entrevista con el diario New York Times, ocho años antes del crack de 1929, al estar discutiendo deficiencias en el sistema económico estadounidense:
"Que quede perfectamente claro que no estoy abogando por ningún cambio en los bancos y en la banca. Los bancos son una cosa muy poderosa. Son esenciales para el comercio en el país. 
Es el corredor de dinero, el usurero del dinero, el banquero privado al que me opongo. Ellos obtienen su poder a través de un valor ficticio y falso dado al oro. El oro es un vestigio de Julio César, y los intereses son una invención de Satanás.  
El oro es intrínsecamente de menos utilidad que la mayoría de los metales. La razón probable por la que se retiene como la base del dinero es que es fácil de controlar. Y es el control de dinero el que constituye las preguntas sobre el dinero. Es el control del dinero el que es la raíz de todos los males." [The New York Times, "Ford Sees Wealth In Muscle Shoals" (1921). (1)]
En esta última frase, Edison hacía una alusión a 1 Timoteo 6:10, en el Nuevo Testamento, donde se establece que "el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores."

Respecto a la vida después de la muerte, Edison admitió que la ciencia no tenía respuesta alguna sobre el tema; y no podía dar ninguna respuesta negativa:
"Realmente no tenemos ninguna gran cantidad de datos sobre el tema, y ​​sin datos, ¿cómo podemos llegar a alguna conclusión definitiva? 
Todo lo que tenemos — todo — favorece la idea de lo que los religiosos llaman la "otra vida". [Thomas A. Edison (1931), Benefactor of Mankind: The Romantic Life Story of the World's Greatest Inventor by Francis Trevelyan Miller, Ch. 25: Edison's Views on Life — His Philosophy and Religion, p. 295]
Sin embargo, volvió a reiterar su creencia en el poderío superior de Dios, como Ser Supremo:
"Hay una gran cabeza dirigente de las personas y las cosas — un Ser Supremo que vela por los destinos del mundo. 
Estoy convencido que los cuerpos están compuestos por entidades inteligentes y que están dirigidos por este Poder Superior." [Edison, citado por su allegado Harvey Samuel Firestone (1936), "The Romance and Drama of the Rubber Industry"];[También en Francis Trevelyan Miller (2005), Thomas A. Edison, Benefactor of Mankind; The Romantic Life Story of the World's Greatest Inventor] & [Albert Shaw (1932), Review of Reviews, Volumen 85, p. 31]
Al reporte de su muerte, en 1931, se publicó un artículo en el periódico "The Washington Post", en el cual se citó a la esposa del inventor, la Sra. Mina Miller Edison, expresando su aceptación sobre la inevitable muerte de su marido, manteniéndose "calmadamente sumisa a la voluntad del Todopoderoso." 

En el fragmento final de dicho artículo, se citaron las declaraciones de Arthur L. Walsh, colega de Edison y vicepresidente de su legada compañía "Thomas A. Edison Industries, Inc. Pal", quien aludió a las palabras de Jesús, en Mateo 22:40:
"Con los deseos de la familia en mente, Arthur L. Walsh brindó la siguiente declaración: 
"Él jamás fue un ateo. Aunque no se suscribió a ningún credo ortodoxo, nadie que lo hubiera conocido podría haber dudado de su creencia y su reverencia por una Inteligencia Suprema, y toda su vida, en la cual el ideal de servicio honesto y amoroso a su prójimo fue predominante, indicó fielmente esos dos mandamientos en los que se halla «toda la ley y los profetas»."
 [The Washington Post, The Light Goes OutOct. 19, 1931; West Orange, N.J.][2]
Por su parte, Henry Ford, quien fue un amigo cercano de Edison, declaró:
"Él sentía que había un corazón central de procesamiento de la vida que seguía y seguía. Esa fue su conclusión. Hablamos de ello muchas veces juntos. . . Llámalo religión o como te guste; el Sr. Edison creía que el universo estaba vivo y que era sensible a la necesidad profunda del hombre. Era una religión inteligente y llena de esperanza..." [Francis Trevelyan Miller (1931), "Thomas A. Edison, Benefactor of Mankind; The Romantic Life Story of the World's Greatest Inventor"Kessinger Publishing, 1 de abril, p. 294]

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