lunes, 2 de septiembre de 2013

Oraciones de Bacon

Oraciones de Bacon
(Bacon's Prayers)

Extraído de 
"Tratados Teológicos"
(Theological Tracts)

por Francis Bacon,
científico y filósofo





1. Una oración o Salmo, hecha por el Sr. Bacon, Canciller de Inglaterra
"Señor Dios, sumamente benévolo, mi Padre misericordioso, desde mi juventud, mi Creador, mi Redentor, mi Consolador. Tú, Señor, sondeas y buscas las profundidades y los secretos de todos los corazones: ¡Tú los reconoces! a los rectos de corazón: Tú juzgas al hipócrita: Tú sopesas los pensamientos y los actos de los hombres como en una balanza; Tú mides sus intenciones con una línea: la vanidad y los caminos torcidos, no pueden esconderse de Ti. 
Acuérdate, Oh Señor, cómo anduvo Tu siervo delante de ti, recuerda lo primero que he buscado, y lo que ha sido primordial en mis intenciones. He amado Tus asambleas: He llorado por las divisiones de Tu iglesia: me he deleitado en el resplandor de Tu santuario. Esta vid, que Tu diestra ha plantado en esta nación, siempre he rogado a Ti, que pueda tener de la lluvia primera y tardía, y que pueda extender sus ramas a los mares y a los torrentes. El estado y el pan de los pobres y de los oprimidos han sido preciosos a mis ojos: he odiado toda crueldad y dureza de corazón: he procurado, aún en la mala hierba despreciable, el bien de todos los hombres. Si algunos han sido mis enemigos, no lo pensaba así de ellos, ni tampoco el sol se ha instigado contra mi disgusto, mas he sido como una paloma, libre de superfluidad de malicia. Tus creaciones han sido mis libros, más Tus Escrituras mucho más. Te he buscado en los tribunales, en los campos y en los jardines, pero Te he encontrado en Tus templos.
Miles han sido mis pecados, y millares mis rebeliones, mas tus santificaciones han permanecido conmigo, y mi corazón, por medio de tu gracia, ha sido un carbón insaciable sobre tu altar. Oh Señor, mi fortaleza, desde mi juventud me he encontrado contigo en todos mis caminos, por tus misericordias paternales, por tus castigos confortables, y por tu providencia visible en lo sumo.  Conforma tus favores han aumentado sobre mí, también lo han hecho tus correcciones, así que tú siempre has estado siempre cerca de mí, Oh Señor, y cuando mis bendiciones mundanas fueron numerosas, también dardos secretos de ti han traspasado ira, y cuando he sido ascendido de los hombres, he descendido en humillación delante de ti.  
Y ahora, cuando pensaba en la mayor paz y el mayor honor, tu mano es dura sobre mí, y me has humillado conforme a tu antigua bondad amorosa, manteniéndome todavía en tu escuela paternal, no como un hijo bastardo, sino como un niño. Justos son tus juicios sobre mis pecados, que son más numerosos que las arenas del mar, pero no tienen comparación a tu misericordia , porque lo que son las arenas del mar, tierra, y cielo, estos son como nada en comparación a tus misericordiaAdemás de mis innumerables pecados, confieso delante de ti, que soy un deudor ante ti por el benévolo talento de tus dones y tus gracias, que no he puesto ni en un servilletero, ni tampoco, como debería, en manos de los cambistas, donde podrían haber hecho mejores ganancias, sino que las malgasté en cosas para las que yo era el menos adecuado: de modo que puedo decir verdaderamente, mi alma ha sido una extraña en el transcurso de mi peregrinaje. Ten misericordia de mí, Señor, por amor de mi Salvador, y recíbeme en tu regazo, y guíame en tu camino."

2. Una oración, hecha y usada por el Sr. Canciller Bacon

"Oh Dios eterno, y Padre sumamente misericordioso en Jesucristo: Que las palabras de nuestras bocas y las meditaciones sean ahora y siempre benévolas ante tus ojos, y agradables ante ti, Señor, nuestro Dios, nuestra fuerza y nuestro Redentor.
Oh Dios eterno, y Padre sumamente misericordioso en Jesucristo, en quien Tú has hecho un pacto de gracia y misericordia con todos aquellos que vienen a Ti en Él, en Su nombre y mediación humildemente nos postramos ante el trono de Tus misericordias establecidas, reconociendo que, por el incumplimiento de todas Tus santas leyes y mandamientos, nos hacemos ramas de olivo silvestre, extraños ante Tu pacto de gracia; hemos desfigurado en nosotros Tu imagen sagrada impresa en nosotros por la creación, hemos pecado contra el cielo y delante de Ti, y no son más dignos de ser llamados tus hijos. 
Oh, admítenos al menos en el de jornaleros contratados. Señor, Tú nos has formado en el vientre de nuestras madres, Tu providencia ha mirado sobre nosotros hasta el día de hoy, y nos ha preservado hasta este período de tiempo: no suspendas el rumbo de Tus misericordias y bondad amorosa hacia nosotros, ten piedad de nosotros, Oh Señor, por el amor de tu amado Hijo Jesucristo, quien es el camino, la verdad y la vida. En Él, Oh Señor, apelamos desde Tu justicia a Tu misericordia implorándote en Su nombre, y sólo por él, que tu voluntad se agrade de perdonarnos y eximirnos con clemencia de todos nuestros pecados y desobediencia, ya sea de pensamiento, palabra, o de hecho, cometidos en contra de Tu majestad divina, y en su precioso derramamiento de sangre, muerte y perfecta obediencia, liberarnos de la culpa, de la mancha, del castigo, y el dominio de todos nuestros pecados, y vístenos en su justicia perfecta. 
Contigo hay misericordia, Oh Señor, para que seas temido; sí, Tus misericordias destruyen la magnitud de nuestros pecados: habla paz a nuestras almas y a nuestras conciencias; haznos bienaventurados en la remisión gratuita de todos nuestros pecados y reconcíliate con Tus siervos pobres de Jesucristo, en quien Tú tienes complacencia; no permitas que las obras de tus propias manos perezcan; Tú no te complaces en la muerte de los pecadores, sino en su conversión. [Ezequiel 18:32]
Cambia nuestros corazones, y seremos cambiados; conviértenos y seremos convertidos, iluminar los ojos de nuestra mente y entendimiento con los destellos radiantes de tu Espíritu Santo, para que podamos crecer todos los días en el conocimiento salvador del misterio celestial de nuestra redención, obrado por nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo, santifica nuestra voluntad y afecto por el mismo Espíritu, la fuente más sagrada de toda la gracia y bondad, redúcelos a la obediencia de Tu santísima voluntad en la práctica de toda piedad hacia Ti, y la caridad para con todos los hombres. Enciende nuestros corazones con tu amor, desechando fuera de ellos lo que no te agrada, todo infidelidad, dureza de corazón, profanidad, hipocresía, rebeldía de tus santas palabras y ordenanzas, toda inmundicia, y toda cosa que fomente oposición a tu santa voluntad. 
Y concede que de ahora en adelante, a través de tu gracia, seamos capacitados para llevar una vida piadosa, santa, sobria, y cristiana, con verdadera sinceridad y rectitud de corazón delante de Ti. Con este fin, planta tu santo temor en nuestro corazón, haz que nunca pueda apartarse de delante de nuestros ojos, mas guía continuamente nuestros pies en el camino de Tu justicia, y en los caminos de Tus mandamientos: aumenta nuestra fe débil, concede que diariamente pueda llevar los frutos verdaderos de arrepentimiento, que por el poder de la muerte de nuestro Señor y Salvador Jesucristo podemos morir diariamente al pecado, y por el poder de Su resurrección seamos vivificados y resucitados a una nueva vida, seamos verdaderamente nacidos de nuevo, y eficazmente seamos hechos partícipes de la primera resurrección, para que la segunda muerte nunca puede tenga dominio sobre nosotros.
Enséñanos, O Señor, también a numerar nuestros días, que apliquemos nuestros corazones a la sabiduría; haznos siempre conscientes de nuestro último fin, y continuamente ejercitemos el conocimiento de la gracia en nuestros corazones, para que en divorcio anunciado del alma y del cuerpo, seamos trasladados aquí a ese reino de gloria preparado para todos aquellos que te aman, y confiarán en Ti, aún entonces y para siempre, Oh Señor, que tus santos ángeles pongan sus tiendas alrededor de nosotros, para protegernos y defendernos de toda la malicia de Satanás, y de todos los peligros, tanto del alma como del cuerpo. Perdona todo nuestra ingratitud, haznos cada día más y más agradecidos por todas las misericordias y beneficios que diariamente son derramados sobre nosotros.
Permite que estas humildes oraciones asciendan al trono de la gracia, y se concedan no sólo estas misericordias, sin también cualquier cosa que tu sabiduría sepa que es necesario para nosotros; y para todos aquellos que están en necesidad, miseria y angustia, o a quienes, Señor, tú has afligido, ya sea en el alma o en el cuerpo, concédeles paciencia y perseverancia al final, y para el final: Y , Oh Señor, que no sea por nuestros méritos, sino sólo por los méritos de tu Hijo, y nuestro único Salvador Cristo Jesús, a quien contigo y el Espíritu Santo se atribuye toda la gloria &c.. Amen."
3. Oración del Estudiante
"A Dios, el Padre, Dios la Palabra, Dios el Espíritu, derramamos súplicas de la forma más humilde y sincera, que Él, reconociendo las calamidades de la humanidad, y la peregrinación de esta vida nuestra, en la que consumimos días pocos y malos, agrade abrirnos nuevos refrigerios provenientes de las fuentes de su bondad, por el alivio de nuestras miserias. Esto también rogamos con humildad, que las cosas humanas no predispongan como las divinas, y que tampoco emerja algo de incredulidad o noche intelectual hacia los misterios divinos, por el desbloqueo de las puertas de los sentidos y el encendido de una luz más natural. Sino que, más bien, que por nuestra mente limpiada a fondo y purgada de lujo y de vanidades, y sin embargo, perfectamente sujeta y rendida a los oráculos divinos, sea dada la fe a las cosas que son de la fe. Amen."
4. La Oración del escritor.
"Tú, Oh Padre, que diste la luz visible como la primera de tus creaciones, y vertiste en el hombre la luz intelectual como el remate y la consumación de tu hechura, complácete en proteger y gobernar esta obra, que viniendo de tu bondad, te vuelva a dar la gloria. Tú, después de que viste las obras que habían hecho tus manos, he aquí que viste que todo era muy bueno, y descansaste con complacencia de ellos. Pero el hombre, reflexionando sobre la obra que había hecho, vio que todo era vanidad y aflicción de espíritu, y de ninguna manera se pudo consentir en ellos.  

Por tanto, si trabajamos en tus obras con el sudor de nuestra frente, tú nos harás partícipes de tu visión y de tu Sabbath. Humildemente rogamos que esta mente se mantenga firme en nosotros; y que Tú, por medio de nuestras manos, y también por las manos de otros, en quien tú has de otorgar el mismo espíritu, te contentes en transmitir una generosidad de nuevas limosnas a tu familia de la humanidad. Estas cosas encomendamos a tu amor eterno, por nuestro Jesús, tu Cristo, Dios con nosotros. Amen."

Fuentes originales (en inglés):

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