viernes, 10 de julio de 2015

Edward Jenner: "Me sorprende que no sean agradecidos hacia Dios"

Su legado

Edward Jenner (1749-1823) fue un importante científico médico británico que por sus contribuciones a la medicina y su invención de la vacunación es recordado hoy en día como el "padre de la inmunología". En palabras simples:
"La vacunación se ha convertido en la medida médica de mayor éxito de todos los tiempos, librando al mundo de la viruela y transformando las perspectivas de salud de todos los niños en países desarrollados desde el siglo pasado. Pero todo comenzó con el estudio de un modesto médico campirano en el pueblo rural de Gloucestershire en 1796.  
Cuando Edward Jenner vacunó al pequeño de ocho años, James Phipps, con viruela vacuna para protegerlo contra el virus de la viruela, él estaba poniendo en la práctica conocimientos sobre de la naturaleza de las enfermedades infecciosas que fueron verdaderamente extraordinarios para su tiempo." [Neil, Natasha. Edward Jenner: The end of plagues?Society of Biology; septiembre 2014].
Además de ser el pionero de la vacuna contra la viruela (la primera vacuna creada en la historia), Jenner destacó por sus observaciones en cardiología por los trastornos de cardiopatía isquémica y angina de pecho, y en distintos temas de la biología tales como la historia natural, la zoología y la ornitología, en la cual fue el primero en describir el parasitismo de puesta del cuco común

Su formación personal y su carrera científica

Nacido como el octavo hijo de una familia de nueve, Edward tuvo acceso a una buena educación por el cuidado en la familia de su padre, el Reverendo Stephen Jenner de la Iglesia Anglicana, que era vicario en el poblado de Berkeley. Su padre murió cuando él tenía la edad de cinco años, pero Jenner fue criado por su hermano mayor, quien, a saber, también era un clérigo anglicano.

Durante su adolescencia, fue sobreviviente de viruela y fue tratado por esta enfermedad, que tuvo efectos posteriores sobre su salud. A los 14 años se volvió aprendiz de un doctor llamado Daniel Ludlow, cuya experiencia y dirección le influyó en el deseo de volverse cirujano él mismo.  

Desde 1770, Jenner continuó aprendiendo sobre técnicas quirúrgicas y anatomía bajo la dirección del cirujano John Hunter y otros miembros del Hospital de la Universidad de St. George en Londres. Allí, fue expuesto al consejo de grandes figuras como William Osler, quien le introdujo a la forma de trabajo de William Harvey.

Después volvió a su pueblo natal en 1773, época en la que se volvió un exitoso doctor familiar y cirujano. Eventualmente, fundó, junto a otros, la Sociedad Médica Fleece "Gloucestershire", que tenía la intención de organizar reuniones entre los mejores profesionales de la salud para discutir temas médicos. En esta, Jenner ofreció observaciones y comentarios sobre la angina de pecho, la oftalmia, la enfermedad cardiaca valvular y la viruela. 

La lucha contra la viruela

Aunque previamente existían técnicas para tratar de prevenir y remediar la viruela (a saber, la variolación), esta medida era muy poco eficiente, de tal manera que Voltaire, en una de sus observaciones de la época, estimaba que cerca de 60% de la población en Europa estaba expuesta al virus de la viruela, y 20% había muerto a causa de ella. 

El Dr. Jenner realizando su primera vacunación en James Phipps, un niño de 8 años. 14 de mayo de 1796".
"Vaccination", Pintura por Ernst Board.
Después de años de investigación, experimentos, y comprobación de hipótesis médicas, Jenner logró desarrollar un método eficaz de vacunación que hizo que las personas tratadas con la vacuna se volvieran inmunes a la enfermedad. En un reporte personal, Jenner ofrecía un ejemplo:
"Desde el año 1762 hasta 1792, el número de personas que murió de viruela en los dominios de Dinamarca ascendió a 9,728. Cerca del año 1802, se introdujo la vacunación por primera vez, y la práctica se generalizó, pero no se hizo universal; Sin embargo, para el año 1810, solamente cincuenta y ocho personas habían muerto por causa de la viruela. La vacunación, por orden del rey, fue adoptada ahora universalmente, y la inoculación de la viruela fue prohibida. Y desde el año 1810 hasta el año 1819, no ha ocurrido un solo caso de viruela. 
Un patrón interesante de la vacunación es aquello que todo observador de su progreso debe haber sido testigo; a saber, que todas las cosas han cooperado para su bien. Los opositores de la vacunación han sido mayores instrumentos para facilitar el progreso de los promotores de la vacunación, pues han llamando a la investigación, y esto siempre ha terminado en pruebas completas de su eficacia. 
La vacunación se ha practicado ampliamente en este país, sin embargo, ha sido entendida de manera muy imperfecta(Jenner, cit. en Baron, 1838 :446).
 que sería erradicada del planeta en 1979, inicialmente bajo la ayuda y promoción de la Jennerian Society, organización médica de la cual Edward se volvió presidente en 1803.

Su trabajo con la vacunación, promovido por su publicación An Inquiry into the Causes and Effects of the Variolae Vaccinaeno permitió que Jenner continuara con sus prácticas médicas ordinarias, y aunque en un inicio muchas personas desconfiaban  muchísimo sobre las vacunas, eventualmente la vacunación logró ganar el apoyo en beneficio de la humanidad. 

Reconocido y afiliado en sociedades científicas, Edward Jenner fue Miembro de la Real Sociedad de Londres desde 1788, y Miembro de la Sociedad Médica y Quirúrgica (la actual Sociedad Real de Medicina) de Gran Bretaña. Asimismo, termino una de la Universidad de St. Andrews en Escocia en 1792, contribuyó como miembro de la Sociedad Médica y Quirúrgica (la actual Real Sociedad de Medicina) y fue electo Miembro Honorario Extranjero de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en 1802, y la Real Academia Sueca de las Ciencias en 1806.

No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y como tal, a pesar de ser reconocido en todo el mundo en vida, en su propia Inglaterra natal Jenner nunca fue aceptado en el prestigiado Colegio de Médicos de Londres, en donde los dirigentes insistieron que no debía ser admitido por no haber aprobado un examen sobre los médicos griegos Hipócrates y Galeno.

Jenner, sin embargo, continuó investigando sobre mediciona y hornitología hasta el final de sus días, y su trabajo llegó a inspirar a figuras como Louis Pasteur, quien es considerado fundador de la inmunología como tal. 



Su fe cristiana

Descrito por Charles F. Horne (1894) como un hombre distanciado tanto del fanatismo como de la laxitud, Jenner era un cristiano anglicano que en su correspondencia personal se mostró como un hombre bastante espiritual que consideraba que Dios lo había usado como un instrumento para ayudar a la humanidad.

Como lo describe su amigo cercano John Baron en el libro biográfico "La vida de Edward Jenner" (1838, 2014), Edward Jenner atesoraba la Biblia, compartía su mensaje, y hablaba de Dios en varias de sus cartas a sus amigos cercanos. En una de estas cartas, poco antes de su muerte, Jenner le escribió a su amigo confesando lo sorprendido que estaba por la ingratitud de la humanidad hacia Dios:
"Desde la parte temprana de su trabajo él demostró cuan devotos eran sus sentimientos cuando reflexionaba sobre los grandes resultados de sus experimentos con la vacuna. Hacia el final de su vida, muchos incidentes sostuvieron el poder cada vez mayor de este principio. Él frecuentemente expresaba su sentimiento de lamentación porque la humanidad no fuera tan consciente del valor de la vacunación. Entre sus últimas palabras que me escribió, no muchos días antes de su ataque mortal, él usó esta frase notable:  
“No me sorprende que las personas no sean agradecidas hacia mí; pero lo que me sorprende es que no sean agradecidos hacia Dios por el bien del cual Él me ha hecho un instrumento de transmisión a mis semejantes." 
Él tenía gran reverencia por las Escrituras; y cuando les presentaba copias de ellas a sus ahijados o a otros, nunca salían de sus manos sin alguna inscripción declaratoria de su veneración" (Cit. en Baron, 1838: 295).


En algunas cartas, Jenner agradecía a Dios por la salud de su hijo (Baron, 1838:179), y en otras, se percibía su admiración hacia el hacedor del universo:

"Mientras se acercaba al final de sus días, sus conversaciones conmigo generalmente eran más o menos teñidas con dichas perspectivas como las que le vienen a una mente seria cuando contempla la obra de las manos del Creador. En toda la confusión y el desorden que aparece en el mundo físico, y en todas las anomalías y errores que desfiguran la moral, él veía una demostración convincente de que Él, que formó todas las cosas a partir de la nada, todavía maneja y guía la maquinaria de su enorme Creación" (Cit. en Baron, 1838: 282).

"Él dio su vida mientras continuaba sus esfuerzos para hacerle el bien a su prójimo; agradecido a Dios por las misericordias indicativas que Él había concedido a la humanidad por medio de él" (Cit. en Baron, 1838: 317).

Un carta escrita por Jenner a su amigo "Mr. Hicks" contiene una prueba indubitable sobre la intensidad de sus sentimientos y sufrimientos de esperanza en medio de un tiempo de aflicción. Al igual que Leonhard Euler y James David Forbes, en medio de la enfermedad puso su esperanza en Dios y escribió: 
"Me siento grandemente endeudado con cada uno de los intentos que consolarme en mi presente aflicción, pero usted, que conoce tanto sobre la mente humana, está convencido de cuan vanos son estos esfuerzos amistosos. No lo concebía sino hasta que la cuchillada me llevó hasta lo más profundo; ¡pero que se haga la voluntad de Dios! 
En medio de mi desdicha un rayo de consolación a veces se abre paso hacia mí y me dice que mi dolor traerá algún beneficio para mí. ¡Qué misteriosos e inescrutables son los caminos de la Providencia!  Dios lo bendiga. 
Con afecto, E. Jenner."  
(Cit. en Baron, 1838: 141).
Jenner, al igual que John Locke, Montessori y otros pedagogos, también consideraba que había una mayor necesidad de una educación tanto científica como religiosa en reconocimiento de Dios, y había sugerido algunos consejos para mejorar el plan escolar en su población, de manera que escribió:
"Necesitamos una nueva educación. La experiencia ha demostrado que el actual sistema de enseñanza con respecto a la instrucción de los niños en el conocimiento del Creador es defectuoso en lo más extremo y tengo cada razón para pensar que el plan que he propuesto desde hace mucho, con el cual usted está familiarizado, si se realizara, provaría ser de una incalculable importancia al educar esta generación." [E. Jenner, en su carta a Mr. E. Gardner, Frampton. En Gloucester, el 13 de abril de 1816; Cit. en ]. 
Jenner también escribió algunos fragmentos de oraciones y reflexiones fuertemente expresivas de una sumisión profunda y humilde ante la voluntad divina. En uno de estos pensamientos, Jenner escribió:
"El poder y la misericordia de la Providencia se muestra de manera sublime y tremenda en los relámpagos y en la tempestad. 
Casi nunca ocurre durante aquello que es conocido como una tormenta eléctrica, a excepción de cuando oímos que algún humano pierde su vida por un destello de los Cielos; y cuando la tempestad ruge a nuestro alrededor, sabiendo que alguna clase de destrucción siempre ocurrirá. 
Pero ¡de qué forma tan maravillosa se sazona en esto el poder con la misericordia! Se nos muestra que en vez de castigos parciales, podrían haber sido universales. 
El brazo del Todopoderoso que azotó postrando a un solo individuo, pudo, al mismo tiempo, haber lanzado sus rayos sobre las cabezas de todos. Aquél que dirigía la tormenta para su poderosa fuerza por medio de una destrucción parcial, le muestra a todo ojo que mira, que con Su decreto pudo haber barrido toda cosa viviente. ¡Pero qué bellamente se modifica! Llega al justo punto en el que todo lo terrestre parece al borde de la ruina universal, y luego, misericordiosamente, lo suaviza en una tranquilidad. ¡Cuán sublime, cuán temible es esta demostración de poder y de misericordia de Dios! 
Nuestro lenguaje ordinario nos muestra, por así decirlo, de manera inconsciente, nuestras ideas de una existencia compuesta, la subordinación del cuerpo a la agencia del alma: "Salí disparado de la casa"; "Estaba fuera de sí," esto es, su mente estaba fuera de él. "De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven." [Job 42:5]. 
Lo anterior es aplicable al tema de la reforma en la educación de los niños. El gran Libro del mundo está abierto a todos los ojos. Mi deseo es que todo ser humano pueda ser enseñado a leerlo. La gente pobre no sabe a veces que biblioteca tan rica tiene disponible; que tiene el mismo derecho que el monarca más orgulloso del mundo de tener acceso a ella.
Una aceptación sincera de las órdenes de la Providencia controlará el desconcierto mental más allá que otra cualquier cosa. Producirá una calma en medio de una tormenta.
Si tememos de todas las cosas que son posibles, vivimos sin limites para nuestra miseria.Las más altas facultades de nuestra naturaleza son nuestro sentido de excelencia moral, el principio de la razón y la reflexión, la benevolencia hacia nuestros semejantes, y nuestro amor hacia el Ser Divino(Jenner, cit. en Baron, 1838: 446-447).
En otra de ellas, aparentemente una oración escrita durante un tiempo aflicción, Edward Jenner concluye con un pensamiento inspirado en la obra de Jesucristo, :

"Que aquellas verdades sagradas, reveladas por Aquél que condescendió a asumir una forma humana y aparecer entre los seres humanos sobre la tierra, estén tan implantados en mi mente, que yo nunca jamás pierda de vista estas misericordias divinas Tuyas, y que en consecuencia, por mi fe y mi práctica, cuando Te agrade mandar mi cuerpo a la tumbe, que el alma imperecedera sea recibida en Tus moradas de gloria eterna(Jenner, cit. en Baron, 1838 :295-296).

Bibliografía

Baron, John. 1838. The Life of Edward Jenner: With Illustrations of His Doctrines, and Selections from His Correspondence, Volume 2. Henry Colburn. (Véanse las páginas 141, 179, 221, 282, 295, 317, 416, 447-448).

Baron, John. 1838. The life of Edward Jenner, with illustrations of his doctrines, and selections from his correspondence. Internet Archive. (Texto completo): https://archive.org/stream/lifeofedwardjenn02barouoft/lifeofedwardjenn02barouoft_djvu.txt

Baron, John. 2014. The Life of Edward Jenner. Cambridge University Press.

Horne, Charles F.. 1894. Dr. Edward Jenner (1749-1823) by John Timbs, F.S.A.. Gjenvick-Gjønvik Archives. http://www.gjenvick.com/Biography/EdwardJenner/1894-DrEdwardJenner--Smallpox-Physician.html#sthash.15vtDKHE.dpbs

Medical Discoveries. 2015. Jenner, Edward. Advameg, Inc.. http://www.discoveriesinmedicine.com/General-Information-and-Biographies/Jenner-Edward.html Consultado el 10 de julio de 2015.


Nolie Mumey, Edward Jenner; 1949. Vaccination: bicentenary of the birth of Edward Jenner, Volume 1. Range Press, p. 37

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