jueves, 19 de diciembre de 2013

Herman Boerhaave: "¡Oh mortales, deberían adorar a Dios!"

"Te alabaré, porque he sido hecho asombrosa y maravillosamente;
maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien."

(Salmos 139:14)

Su legado

Herman Boerhaave (1668 –1738) fue un notable médico, químico y botánico holandés, considerado el fundador de la enseñanza clínica y pionero en la planeación de los hospitales universitarios modernos y "padre de la fisiología moderna."

Fue un personaje muy reconocido en su época, y hasta hoy en día sigue siendo una figura ícono en la historia de la medicina que tiene un carácter único en la historia de la ciencia. 

Entre sus aportaciones históricas destacan la demostración en la relación de los síntomas con las lesiones, y la primera asilación de la urea química de la orina, pero Boerhaave era especialmente reconocido como un gran erudito, que fue muy influído por Anthony van LeeuwenhoekRobert BoyleWilliam Harvey, Isaac Newton, y Francis Bacon, y en ciertamedida por Roger Bacon, Spinoza y Descartes. Además, era admirado por Voltaire, y por el renombrado naturalista (también cristiano) Carlos Linneo, con quien llegó a forjar una amistad.

Herman Boerhaave ejerció tres cátedras profesorales en la Universidad de Leiden, y llevó a que la escuela holandesa fuera el punto focal de la educación médica en el mundo occidental. Durante la llamada "Edad de la Razón," fue la figura indiscutible de la medicina en la Ilustración.

Su fe cristiana

De las primeras cosas que la biografías electrónicas dicen sobre Boerhaave es que era "humanista," sin embargo, los mismísimos escritos científicos de este personaje dejan entrever que Herman era un cristiano verdaderamente convencido de su deber y responsabilidad ante Dios. En una época, Boerhaave también fue acusado de ser ateo, sin embargo, la disertación teológica de Knoeff (2002) demuestra con muchísimo detalle toda su trayectoria espiritual y sus creencias religiosas, dejando claro que sólo había sido una acusación amarga.

Boerhaave era hijo de Hagar Daalders y Jacobus Boerhaave, un pastor protestante de la Iglesia Reformada Holandesa local. En su juventud, después de la muerte de su padre, Herman tuvo que buscar una forma de ayudar a su familia para lo cual recibió una beca en la universidad y se matriculó inicialmente en la facultad de filosofía y en la facultad de teología, antes de dirigir su carrera a la Facultad de Medicina. 

En sus "Conferencias Académicas de Teoría Médica", Boerhaave rescataba, al igual que Leibniz, el pensamiento de que:
"Dios ha impartido a cada Cuerpo particular sus cualidades peculiares, las cuales Pitágoras llama "mónadas": Como por ejemplo, yo mismo soy una, y cada Parte de mí, como un Dedo, es también un miembro, mas de nuevo, cada dedo está compuesto por tres Articulaciones, cada uno de las cuales es distinta y diferente del resto." [Dr. Boerhaave's Academical Lectures on the Theory of Physic" (1745), W. Innys. p. 493.]  Concordancia:  [1 Corintios 12:27]
Una expresión máxima de su fe impregnada en sus escritos intelectuales se halla registrada en la obra "Boerhaaveìs Orations," ("Las Oraciones de Boerhaave") un colección de las reflexiones médicas y espirituales de este famoso doctor. A continuación, se citan fragmentos, basados en la edición traducida del latín al inglés por Brinkgreve & Elshout, que fue compilada a manera de los Pensamientos de Blaise Pascal.

Lo primero que se muestra, es que las observaciones de Boerhaave  sobre el universo permitían inferir que su existencia es resultado de la inteligencia divina:
'Argumentatio': "El universo contiene planetas, cometas y estrellas, creados y mantenidos en la regularidad inmutable de movimiento por Dios. Uno de los planetas es la Tierra; sus partes componentes son los animales, las plantas, los minerales, el aire, el fuego y el agua. Éstos están a su vez, completamente sujetos a la ley divina. El Dios trascendente ha creado el todo 'por un solo decreto de la sabiduría eficiente.' " [p. 243] 
III. "Todas las cosas que llegan a la gama del pensamiento humano se refieren ya sea a Dios o al universo físico. Nosotros veneramos el Altísimo Poder como un ser eterno, un sólo y un único, el motivo real de todos los demás fenómenos. Se les ha concedido a los seres mortales adorar y amar a Su Majestad. . . si ahora miramos más de cerca en esta tierra nuestra, un verdadero planeta, aprendemos que se compone de seres vivos, plantas y minerales; de fuego, aire y agua, y que todo está a su vez sujeto al firme dominio y a las máximas inexpugnables del Creador de la naturaleza; todo obedece a sus órdenes. Y por esto, las personas que han estudiado estos asuntos con mayor profundidad han adquirido la noble idea de que todas las cosas fueron creadas y son dirigidas por un Ser Único, en esencia diferente  a las cosas creadas, existente antes y por encima y fuera de ellas; un Ser que por un sólo decreto de sabiduría eficiente ha traído completamente cada fenómeno único en existencia, y que gobierna sobre el universo."  [p. 247]   
Para Boerhaave, la fisiología del cuerpo humano, con la muestra de todos sus funcionamientos, era una prueba irrefutable del Diseño Inteligente:

XII. "Con el fin de preparar, por el camino del instrumento del cuerpo sano, los fluidos necesarios para nuestro bienestar, Dios lo ha dotado de tantísimos mecanismos ingeniosos, ajustados perspicazmente a tal o cual función, lo ha irrigado con tantísimos líquidos variados, y lo ha regulado por tal impulso de movimiento, que eventualmente le debe la llegada existencial de la cooperación de todos estos factores combinados, estos fluidos, y no otros.  Si faltara un solo componente de este gran número de factores, buscaríamos en vano por la aparición de estos fluidos. Y por esto, nada se deja al azar; nada de esto es superfluo o accidental. La masticación de la comida, que es la tarea de la boca — ¡cuántos dientes, cuántos huesos, cuántos músculos y cuántos fluidos se requieren para esto! ¡Cuántos órganos se involucran cuando uno trague la comida masticada! ¡Cuántas causas eficientes se requieren para lograr una digestión saludable en el estómago! Por algunas causas, la comida se retiene, por otras, se calienta, por una tercera, se muele en pedazos, por alguna, es transformada, fermentada, para ser desintegrada — por algunas, se mezcla, o se separa de nuevo, y allí entran otra vez otras causas que entran en acción, cada una a su debido tiempo, para expulsarla del estómago. ¡Qué maravillosa es la estructura divina de los intestinos! "¡Por medio de qué variedad de fluidos es humedecido!  La corriente dorada de la bilis, los efluvios turbios del hígado, los líquidos claros brotando desde el páncreas, el líquido linfático que entra en los intestinos por todos lados, la riqueza de los humores infundidos —  se reúnen aquí.
(Nota: En el modelo médico de Hipócrates, los "humores" son los cuatro fluidos corporales básicos, la sangre, la "flema", la bilis negra, y la bilis amarilla)
"Por donde sea, en cada sección del intestino delgado, se encuentra un nuevo tejido; un movimiento sinuoso, con una frecuencia constante, incluso después de la muerte, la conexión con la franja arrugada del mesenterio, aún no explicado adecuadamente, a pesar de tantos siglos que ya se han dedicado a su examinación; las pequeñas bocas sedientas de las vellosidades intestinales esponjosas, y las válvulas dobles que se apresuran a tomar en el quilo y dirigirlo a sus cursos; el agua, mezclado con eso, que es más claro que el ámbar.  
Realmente somos abrumados por todo esto. Para crear una sola gota de fluido saludable, las miríadas de diversos vasos están activas, miles de humores innatos vienen fluyendo desde lo largo — si uno de ellos no cumpliera su deber, el resultado seguiría siendo un líquido, pero no el natural, como antes. Esta es actividad específica es natural, y sólo natural, porque los químicos más experimentados son incapaces de crear la sangre de nuevo por medio de una nueva mezcla de elementos que se haya extraído previamente de ella, por la misma técnica química. Por lo tanto, ¡Oh mortales, deberían adorar a Dios!, quien ha ordenado estas sustancias sólidas y fluidas en una estructura, de una manera tal que a pesar de sus poderes únicos, Él puede sustituir piezas perdidas por otras totalmente similares, pero Él ha hecho que sea completamente imposible para cualquier otra causa lograr el mismo resultado." [p. 253]   
 XI. "Después de las partes se discuten los fluidos. La nutrición llena los vasos de un cuerpo humano sano con los humores. Se necesita el proceso de digestión humana para transformar los alimentos y las bebidas en fluidos corporales del hombre. Es, una vez más, imposible que el hombre pueda crear los fluidos por medio de la química. La actividad eficaz y regular del cuerpo aquí es de acuerdo al diseño de Dios." [p. 244] 

Boerhaave expresó la única posibilidad razonable sobre el origen de la vida humana:

VI. "En la creación del cuerpo humano, dos adultos, hombre y mujer, se requirieron. Los mitos clásicos y las teorías sobre el origen del hombre son rechazadas. 
El primer hombre le debe su llegada existencial a Dios, quien creó el primer hombre y mujer con sus características sexuales completas y plenamente desarrolladas, permitiendole a la humanidad procrearse durante su tiempo asignado en la tierra." [p. 243] 
XIV. "¿Quién dará cuenta del origen del primer movimiento? ¿Quién entenderá sus leyes? ¿Quién corregirá sus errores cuando las cosas vayan mal? Una vez más, sólo uno que ha logrado ver estas piezas, creadas y unidas entre sí por el Padre y Conservador de la raza humana. Él los ha ajustado de manera tal que sean capaces de iniciar una circulación tal y mantenerla sin cesar.[p. 254]  
Boerhaave reconocía en su esquema médico la importancia del alma:
V. "El hombre se compone de cuerpo y alma. Las facultades de ésta última son el entendimiento, la memoria, la voluntad, las emociones y el 'faciens impetum' hipocrático [principio motor de vida].  El cuerpo se compone de partes sólidas y fluidos con sus movimientos. El alma es influenciada por el cuerpo. El cuerpo es el departamento del médico." [p. 243]  
Boerhaave basó su concepción de medicina en dichos principios:
VII. "La definición hipocrática de la naturaleza del hombre: la "suma total de todo por el cuerpo para cumplir con todas sus funciones." Como tal, debe ser aceptada, una creación de Dios, sujeta a las leyes de la naturaleza." [p. 243]   
XVI. "Se da una nueva definición de medicina: una "ciencia sobre las reacciones producidas por el órgano que fue creado por Dios, en sí mismo y en otros órganos, y sobre las reacciones a las que el órgano a su vez es estimulado por otros órganos." Las medicinas y los venenos se analizan bajo ésta luz. La interacción es sólo posible entre los recursos y un cuerpo viviente,puesto que son inactivos en un cadáver." [p. 245]   
"¡Percibo un orden superior de cosas que emergen de esto! Porque ¿cuál es el caso? Veo la medicina como la ciencia de las reacciones que el cuerpo, como fue creado por Dios, provoca en el cuerpo mismo, así como en otros órganos; y de las reacciones a las que puede ser él mismo estimulado por otros especímenes.    
He discutido brevemente las reacciones a las que da lugar, en sus propias partes y en la comida. Consideremos ahora por un momento las medicinas y los venenos. Nuestro cuerpo los modifican, pero éstos influyen en este mismo cuerpo. Sin embargo, la mayoría de ellos son completamente dependientes de las cualidades particulares con que el Creador ha dotado la naturaleza humana, y nunca se pueden entender de ninguna otra manera por ninguna otra causa.   
Todas las sustancias que tienen un potencial sanador se aplican a una persona viva para cambiar el cuerpo de tal manera que con el tiempo éstas mismas sean cambiadas; y de modo que pierdan su fuerza por medio de sus efectos, y entonces dejen de estar activas. Ninguno de estos remedios, sin embargo, ejerce su poder habitual cuando se aplican a un cadáver— salvo el fuego y unas pocas sustancias cáusticas." [p. 256]
Boerhaave expresó su admiración Robert Boyle, dejando ver su propias creencias religiosas, y la influencia cristiana que le había transmitido:
"...Ensalzemos en nuestra propia época a otro hombre viviente de este mismo país, Inglaterra: el renombrado Boyle. 
¿Quién ha ganado más fama en el campo de la química que este autor? ¿Quién puede presumir de éxitos más bienaventurados, o de resultados más excelentes? Él trabajó día y noche, sin dejar de lado su objetivo, la naturaleza; a través de esta ciencia mejoró nuestra vida y compartió a otros lo que había descubierto con asiduidad sobrehumana, por su propia cuenta, bajo su propio costo -- el primero, el único en lograr resultados tan bienaventurados.   
Pero, ¡qué devota fue ésta alma cándida en todo momento! ¡Cuán puro su corazón para servir a Dios! ¡Nos dio amor generoso a todos y a cada uno de nosotros, y dio veneración piadosa a los declaraciones Divinas, distinguiendo de la forma más prudente entre los principios de la religión y los del campo de las ciencias naturales y químicas. Me refiero a los escritos de este hombre, que publicó por el gran bien de la raza humana, tratados sobre el estilo que predomina en las Sagradas Escrituras; sobre el amor de Dios, sobre el diseño de Dios, el Creador, sobre el deber de gratitud y reverencia que el hombre le debe dar al Dios Todopoderoso, su Redentor." [p. 198]
En sus últimos días, Herman Boerhaave, estando en su cama, moribundo, recibió la visita de Carlos Linneo, a quien le dijo:
"He vivido mi vida, y he hecho lo que pude. ¡Que Dios te preserve, que el mundo espera mucho más de ti! ¡Adiós! mi querido Linnaeus!" ["A life of Linnaeus" (1858), por Cecilia Lucy Brightwell, London. John Van Voohst, p. 94]
Knoeff (2002) señala que en una ocasión, Boerhaave citó tres versículos bíblicos extraídos del Libro de Eclesiastés; que resumen una esencia de sus creencias:
"...el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin... sé que todo lo que Dios hace será perpetuo: no hay nada que añadirle, y no hay nada que quitarle... todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo." (Eclesiastés 3:11, 3:14, y 3:20)
Bibliografía
Lecturas adicionales:
  • Richard Toellner, “Herman Boerhaave (1668–1738),” en Klassiker Der Medizin, editado por Dietrich v. Engelhardt & Fritz Hartmann (Munich: Verlag C. H. Beck, 1991), p. 215. [1]
  • Richard G. Parker, Herman Boerhaave: The Nearly Forgotten Father of Modern Medicine. (El Padre casi olvidado de la Medicina Moderna).

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