miércoles, 4 de julio de 2012

Robert Boyle: "El Cristiano Virtuoso"

"Porque la gracia de Dios que trae salvación,
se manifestó a todos los hombres."

(Tito 2:11)


Robert Boyle (1627–1691) fue un químico, físico, inventor, filósofo y teólogo británico. Es considerado el primer químico moderno, y el fundador y el "padre de la química moderna."

También desarrolló la bomba de aire, y llevó a cabo investigaciones sobre la presión ambiental, la propagación del sonido, la fuerza expansiva en la congelación del agua, la densidad relativa, la refracción en cristales, la electricidad, porosidad, color, hidrostática, combustión, respiración, fisiología, entre otras áreas. Boyle también fue el pionero que diferenció las mezclas de los compuestos

Entre sus más grandes aportaciones, se encuentra la formulación matemática de la "Ley de Boyle" (en física) la cual describe la relación entre la presión absoluta y el volúmen de un gas. 

Boyle señaló que los cuerpos materiales y físicos están constituidos por partículas a las que definió como elementos químicos. Su teoría, conocida como corpuscularismo, logró desplazar los antiguos dichos de Aristóteles sobre la conformación de las substancias y más tarde influyó en Antonio Lavoisier quien lograría sentar la primera lista de elementos en 1789.

Su obra "El Químico Escéptico" (en donde cita numerosos versículos bíblicos a favor del conocimiento de la materia) se considera una obra clave para el estudio de la química hoy en día. 

Es también considerado pionero del método científico experimental, y llegó a ser influido los escritos de Francis BaconPor otro lado,  llegó a conocer personalmente a William Harvey 

Robert Boyle era un cristiano muy devoto, y un teólogo muy aplicado. Por esto, fue quien estuvo a cargo de la "Asociación Para Predicar el Evangelio" en Inglaterra en la década de 1680; y también se le nombró el director de la Compañía de las Indias Orientales. En este puesto, Boyle se dedicó a realizar proyectos de beneficiencia y filantropía cristiana, ayudó a sociedades misioneras, y mandó a hacer 500 copias de los Evangelios y los Hechos de los apóstoles en las lenguas Malaya y Árabe. Asimismo, impulsó la distribución de la Biblia en los países árabes, y participó en la traducción de Biblias en galés e irlandés. También realizó esfuerzos para promover la evangelización de los Indios de América del Norte, y realizó tratados teológicos y apologéticos. El recuento, según Hernan Severgnini (2007) es que casi la mitad de las obras de Boyle son teológicas, religiosas y morales.[1]

Entre sus numerosas obras en defensa del cristianismo sobresalen "Ensayo sobre el estilo de las Sagradas Escrituras" (1663), "La Excelencia de la Teología comparada con la Filosofía Natural" (1664), "La Gran Veneración que el Hombre debe a Dios" (1685), "El Martirio de Teodora y Didimo" (1689) y su magna obra publicada un año antes de morir: "El Cristiano Virtuoso" (1690) un libro que más tarde sería más tarde retomado por John Locke.
Su fe cristiana

Boyle expresó su creencia en un Diseñador Inteligente de quien la creación testifica:
"La inmensidad, la belleza, el orden de los cuerpos celestes, la excelente estructura de animales y plantas, y otros fenómenos de la naturaleza justamente inducen a un observador inteligente, libre de prejuicios, a la conclusión de un Autor Poderoso Supremo, Justo y Bueno." [Boyle, "The experience of theology" (1664); citado en Seeger 1985, 183-184]
Boyle reconoció a Dios como Aquél que dio orden y sentido al universo en el principio de las cosas: 
"Por su infinita sabiduría y poder, Él orientó y autorizó los movimientos de esas piezas en el comienzo de las cosas, de modo que (ya sea en un tiempo más breve o más largo, la razón no lo puede saber), fueron finalmente dispuestas en una estructura hermosa y ordenada que llamamos mundo; entre cuyas partes, algunas fueron ideadas curiosamente como para estar listas y convertirse en las semillas o principios seminales de plantas y animales. Y además concibo que Él estableció esas leyes o reglas de movimientos locales entre las partes de la materia universal, y eso porque su concurrencia ordinaria y preservadora está en las diversas partes del universo, por lo que una vez completado, debió ser capaz de mantener la gran construcción o el sistema y la economía de los cuerpos corporales y propagar las especies de seres vivos." ["A Free Enquiry into the Vulgarly Received Notion of Nature", p. 39]
Cuando Boyle se aventuró en el estudio de los cuerpos celestes, se maravilló de la sabiduría de Dios:  
"Cuando con telescopios audaces estudié las estrellas viejas y recientemente descubiertas, y los planetas, cuando con excelentes microscopios discerní la inimitable sutileza de la curiosa mano de obra de la naturaleza, y cuando, en una palabra, con la ayuda de cuchillos anatómicos, y la luz de los hornos químicos, estudio del libro de la naturaleza, me encuentre muchas veces reducido a exclamar con el Salmista: '¡Cuán numerosas son tus obras, oh SEÑOR! ¡Hiciste todas ellas con sabiduría!'  [Parafraseando Salmos 104:24], ["The Works of the Honourable Robert Boyle: In Six Volumes", p. 262].
Boyle reconoció que la naturaleza es leal al testificar sobre su Creador. El químico señaló que los problemas surgen de las malinterpretaciones ateas sobre la naturaleza:
"Si el conocimiento de la naturaleza cae en las manos de un ateo decidido, o un libertino sensual, él podría mal-emplearla, para negar los cimientos o desacreditar a la práctica de la religión. Pero aprovechará mucho, por otra parte, si un conocimiento profundo de la naturaleza es adquirido por un hombre de integridad e ingenio, o al menos, libre de prejuicios y vicios, que puedan indisponerlo para contemplar y mejorar las verdades de la filosofía, que, naturalmente, lo llevan a los sentimientos de la religión. Porque si una persona, en efecto, calificada en su moral, y por lo tanto dispuesta a hacer uso de los conocimientos de las criaturas, confirma su creencia y aumenta la veneración al Creador. . . hará un gran progreso en la verdadera filosofía, estoy convencido de que la naturaleza se encuentra muy leal a su Autor, y, en lugar de enajenar a su mente de hacer reconocimientos religiosos, le facilitará con motivos de peso y poco comunes la conclusión de que tales sentimientos son muy racionales y justos." ["The Christian Virtuoso", (1690), 1a Partecitado en "The Works to which is Prefixed the Life of the Author" (1772), London, J. and F. Rivington ]
Boyle sabía bien que el origen de la ciencia experimental nació en la mente de un cristiano devoto:
"Uno de los primeros y más grandes filósofos experimentales, Sir Francis Bacon, ha señalado que Dios nunca obró un milagro para convencer a los ateos, porque Sus obras visibles son suficientes para aquellos que las solicitan correctamente, y como San Pablo ha escrito (Rom 1:20), las cosas invisibles de Dios son claramente visibles desde la creación del mundo, como muestras y efectos (...) y que Su Divinidad y Poder Eterno son tan evidentes en las cosas que han están hechas, que los gentiles que fueron llevados al reconocimiento del Dios verdadero, sólo por la luz de la naturaleza, no tienen excusa por no haber seguido al Guía." [Extraído de "The Christian Virtuoso", (1690), 1a Parte; citado en The Theological Works of the Honourable Robert Boyle, p. 4]
Boyle coincidía con Bacon en que la superficialidad del conocimiento lleva al agnosticismo, pero la profundidad del conocimiento nos lleva a la creencia en Dios:
"Si dejamos a un lado todas las opiniones irracionales, que son engendradas sin razón en la religión cristiana, y todos los conceptos erróneos repugnantes para el cristianismo, que han sido engendrados sin fundamento en la filosofía, la aparente contradicción entre Divinidad y verdadera filosofía, será muy poca, y las verdaderas [contradicciones], ningunas en absoluto." [Por el término "filosofía natural", los escritores del siglo XVII entendían lo que hoy se entiende como "ciencia"(citado en Woodall 1997, p. 32).
De hecho, de acuerdo con Boyle, no sólo nos lleva a creer en Dios, sino que nos lleva al cristianismo:
"Al ser adicto a la filosofía experimental, un hombre es mas ayudado que indispuesto a ser un buen Cristiano." [El Cristiano Virtuoso (1690)]
Boyle veía una similitud entre el desinterés que los ateos tienen tanto por la religión como por la naturaleza, expresando de la siguiente forma:
"La mayoría de los ateos hacen tan poco para comprender los misterios de la naturaleza, como [lo hacen] para creer aquellos del Cristianismo, y la mayoría de ellos, puede decirse con certeza, que su sensualidad, y sus concupiscencias y pasiones oscurecieron y sedujeron su inteligencia: su inmoralidad fue la causa original de su infidelidad, tampoco se les llevó por la filosofía a la irreligión, sino que tuvieron un conocimiento superficial y pervertido de la filosofía, para aprobar los principios irreligiosos que trajeron con ellos al estudio de la misma». ["The Christian Virtuoso" (1690)]
Boyle concordaba con  el apóstol Pablo en que "No toda carne es la misma carne; pues una carne es la de los hombres, y otra carne la de los animales...[1 Corintios 15:39]:
"...el alma del hombre no tuvo tal origen como el de aquellos animales, más fue la obra inmediata del mismísimo Dios, y fue unida al cuerpo ya formado..." ["La Excelencia de la Teología" (1664): Trabajos: 8:22-3, IV: 12 citado en "Boyle On Atheism" (2005), MacIntosh, Universidad de Toronto]
Al igual que Isaac Newton, Boyle detestaba la idolatría:
"No hay sino un solo Dios, Él es el único a quien se debe adorar, y no a los ídolos, ni a alguno de los demonios paganos o deidades; los diablos son malvados, apóstatas, maliciosos, y miserables criaturas, que son odiados de Dios, y odian en extremo a la humanidad; y esos vicios, así como los ritos de adoración que han establecido en el mundo, eran abominables a Dios, y serían en grados destruidos por Él. Como, en efecto, pronto comenzaron a estar en muchos lugares del mundo, donde los adoradores de Cristo hecharon al diablo fuera de sus templos, fuera de la veneración del hombre, y muchas veces fuera de sus cuerpos también." ["The Philosophical Works of the Honourable Robert Boyle"]
Al igual que Blaise Pascal, Boyle admitía que la razón tiene dos campos: el físico y el material: 
"Aquellos que pregonan la razón abstracta, como si fuera auto-suficiente, la exaltan con palabras, pero nosotros que tratamos la experiencia física y teológica, y la dirigimos consultando ambas, y tomamos sus formaciones de allí, la exaltamos en efecto; y la razón es mucho menos útil derribada por el primer tipo de hombres, mientras que éstos últimos, desde entonces, mientras aquellos la halagan, éstos toman el camino correcto para mejorarla." [Al final de "El Cristiano Virtuoso"]
Boyle expresó su desdén por el ateísmo y su fe en Jesucristo, de una manera profunda:
"Cuando nuestro Salvador dijo, que si alguno quiere hacer la voluntad del que lo envió, él conocerá si la doctrina es de Dios, o no, Él claramente da a entender que se requiere una disposición, tanto en el ojo de su alma (si se me permite hablar así), como en el objeto propuesto, para hacer a un hombre discernir la excelencia y origen de lo que se enseña, cuan valioso es. 
San Pablo, hablando de sí mismo y de otros escribas y maestros de las escrituras, afirma, que ellos hablan sabiduría entre los que son perfectos, y aunque no es la sabiduría de este mundo,  aún, la sabiduría de Dios es un misterio, incluso aquella oculta que Dios predestinó  antes del mundo, para nuestra gloria. Pero para esos burladores, no es de extrañar que lean tan infructuosamente la Escritura, sin vislumbrar algo de esta misteriosa sabiduría, siendo un verso de la Escritura misma, que un burlador buscó sabiduría, y no la halló, como los sodomitas no pudieron encontrar a los ángeles, cuando una vez ellos intentaron prostituirlos y contaminarlos.
Pero además de profanos ocurrentes, hay muchos otros lectores que son, más o menos, culpables de oponerse a la reforma y de aumentar su influencia en la Escritura, [según] sus propios corazones, ya sea [por] el hecho de que no creen suficientemente las verdades contenidas en la Escritura, o de que no reflexionan debidamente sobre ellas. Esa incredulidad es la madre prolífica de más pecados que no le suelen ser imputados a ella, y [de la cuál] muchas personas bautizadas no están libres de un mayor grado de esta." "Ensayo sobre el estilo de las Sagradas Escrituras" (1663) Referencias originalmente dadas por Boyle: 2 Tim. III:16. « Juan, VII:17.  1 Cor. II:7 « Prov.XIV: 6. Gen. XIX:5, 1 1. , Habacuc. II: 2. « Tit. V:12. ]
Para Boyle el conocimiento general de las cosas y el conocimiento de Cristo son cosas que van de la mano:
"La escritura, en un lugar, nos exhorta a crecer no sólo en la gracia, sino también 'en el conocimiento de Cristo', y en otro 'a añadir a nuestra virtud, conocimiento'. Y que podamos aspirar a grandes grados de conocimiento, así como a las cosas sobrenaturales que no podemos adecuadamente conocer, aparece en Sn. Pablo, quien ora porque sus Efesios, y todos los cristianos verdaderos, puedan ser capaces de comprender lo que es 'el aliento, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo', que, dice,'excede a todo conocimiento'." [The Veneration Due To God, (1690), p. 278; citado en "The Philosophical Works of the Honourable Robert Boyle"]
 En sus tratados teológicos, Boyle demostró su creencia en la veracidad de la Biblia:
"Cuantos pasajes de los profetas, por lectores perezosos, se piensa que no tienen ningún uso, que, como la estrella hizo a los magos, llevar a los atentos considerados a Cristo, y con tanta fuerza y armonía, junto con los tonos típicos de Moisés, completa estas palabras del Bautista: 'He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.'
Me encuentro con muchos pasajes en el Nuevo Testamento, a los que no puedo sino aplicar lo que San Mateo señala en su relato de la aprehensión de nuestro Salvador: 'todo esto fue hecho para que las Escrituras de los profetas se cumpliesen', o bien, 'ahora todo esto se ha hecho para que se cumpliesen'  y que recuerdan a mi mente la historia de la transfiguración, porque como los apóstoles al principio vieron a Moisés y a Elías hablando con Jesús, pero a la segunda mirada (cuando la nube se retiró, y Él había hablado con ellos) no vieron a nadie sino sólo a Jesús, por lo que tales pasajes de los que estoy hablando, en la ley, los profetas, y el evangelio, la primera vez parecen cosas muy distintas, pero, en una segunda inspección, y con el acceso de más luz a partir de un cotejo atento de las cosas, todos ellos, por así decirlo, se desvanecen en Cristo, de quien (para usar términos de los apóstoles) Moisés en la ley y los profetas escribió, y a quien los escritos y las predicciones de los señalaban."
En su testamento, Robert Boyle dejó fondos para organizar 8 conferencias anuales en las que trataran temas científicos "para probar la religión cristiana en contra de infieles conocidos." Eventualmente, estas conferencias llegarían a ser conocidas como las "Conferencias Boyle" En la primera conferencia, Richard Bentley leyó cuatro cartas de Isaac Newton, y en las siguientes conferencias se buscó invitar a teólogos e intelectuales de renombre que expusieran la concordancia entre la ciencia y la religión de Cristo. A pesar de que las conferencias fueron suspendidas por unos años, hace algunas décadas los Conferencias Boyle se han vuelto a reorganizar en años recientes y actualmente se celebran anualmente.


Boyle continuó firme en la fe hasta el fin de sus días. En el primer fragmento de su testamento, escribió:
"En el nombre de Dios, Amén. Yo Robert Boyle, de Stalbridge, en el condado de Dorset., el hijo menor del difunto honorable Richard, conde de Cork, fallecido, siendo, alabado sea Dios, de buena y perfecta memoria, y teniendo en debida y seria consideración la certeza de la muerte, y la incertidumbre tanto de tiempo y la forma del mismo; deseando igualmente, cuando yo me muera, no tener nada que hacer, sino morir cristianamente, sin ser obstaculizado por ningún tipo de distracciones por el empleo de las últimas horas de mi vida en el envío de mis deseos y meditaciones delante de mí al cielo, hago y ordeno esto, mi última voluntad y testamento por escrito, en la forma y el siguiente formulario. 
En primer lugar y principalmente, encomiendo mi alma a Dios Todopoderoso, mi Creador, con la plena confianza del perdón de todos mis pecados y por medio de los méritos y mediación de mi solo Salvador Jesucristo, y mi cuerpo, me comprometo en la tierra, a ser decentemente enterrado en las ciudades de London o Westminster, en caso de que muera en Inglaterra, sin escudos de armas, o pompas inecesarias, o sin ningún tipo de ceremonias superfluas." [Extracto de su testamento, citado en "Tratados sobre la gran veneración que el intelecto del hombre le debe a Dios: en las cosas encima de la razón: y en el estilo de las Sagradas Escrituras "]
Bibliografía:

4 comentarios:

  1. con la plena confianza del perdón de todos mis pecados y por medio de los méritos y mediación de mi solo Salvador Jesucristo. Eso es Fé

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    1. Amén! y de la buena.
      Y Boyle fue muy fructífero no sólo en la ciencia física sino en las obras del evangelio de Jesucristo.

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  2. saben todo lo de robert boyle es la realidad no la creencia el fue un gran pensador y sabio y sus declaraciones son confirmadas por la ciencia moderna y la palabra de Dios ok creanlo poeque es la verdad

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  3. Hola amigos!! Muy intersante el blog, se sale de los esquemas de las páginas tradicionales en las que se ponen mucas frases y cosas referentes a nuestros antecesores cristianos pero no se dice cuándo y dónde lo dijeron. Al igual que ustedes nosotros estamos contribuyendo para reformar la ciencia como esfera para que recobre en sentido original que tiene basada en los principios de nuestro Dios. Aquí les dejo la página en facebook para que nos visiten . Muchas gracias por todo. https://www.facebook.com/pages/Ciencias-y-Tecnolog%C3%ADa-transformarteorg/608998569149760

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