sábado, 24 de agosto de 2013

William Blake


"...porque no he venido a juzgar al mundo,
sino a salvar al mundo." 
—Jesucristo (
Jn. 12:47)

William Blake (1757-1827) fue un poeta inglés, grabador, y pintor del movimiento modernista. 

Aunque durante su época no fue muy conocido, actualmente es considerado como uno de los poetas más reconocidos de historia de la literatura inglesa, y uno de los pintores más originales.

La mayor parte de la obra artística de Blake giraba en torno a temas cristianos. Algunos títulos de sus ilustraciones pintorescas incluyen "Elohim creando a Adán", "Abel", "El anciano de los días", "Nabucodonosor", "El diablo cubre las pústulas de Job", entre otras.

S. Foster Damon, en su libro "Un Diccionario de Blake: Las ideas y símbolos de Blake", nos dice que de hecho, William Blake se consideraba a sí mismo como un cristiano, a pesar de que llegó a escribir con tintes que contradecían la ortodoxia. Desde una edad temprana, la Biblia había representado una influencia muy fuerte y profunda para Blake, y ésta siguió siendo una fuente de inspiración crucial durante toda su vida. Conocía la Escritura exhaustivamente y al igual que Newton estaba dedicado a leerla continuamente y a buscar interpretar sus simbolismos. Así mismo, Blake se dedicó a ilustrar la Divina Comedia de Dante, y elaborar cuadros como "El infierno de Dante". Damon informa que además estaba familiarizado con la obra de John Milton, a quien admiraba, y llegó a frecuentar los escritos filosóficos de Newton, Bacon, y Locke, entre otros. 


Una de sus obras más famosos "Una visión del juicio final" fue explicada en una carta que envió a Ozias Humphry. La descripción explica que el trabajo trata sobre la resurrección de los creyentes. 

La obra tiene a Cristo en el Trono del Juicio con el Cielo abierto. Detrás de Cristo hay cabezas de niños que representan la creación de parte de Jesús. Cristo se encuentra rodeado por siete ángeles que tienen en sus manos frascos llenos con la ira de Dios. 

La imagen de un tabernáculo con una cruz dentro está representada encima de Cristo. Una imagen del bautismo se encuentra a la derecha de Cristo y una de la última cena a su izquierda, ambas escenas representando la vida eterna. Más a la derecha de Cristo está la resurrección de los justos y a su izquierda la resurrección y posteriormente caída de los ímpios. Adán y Eva se encuentran debajo de Cristo y Abraham y Moisés cerca de éstos. Debajo de Moisés se encuentra Satanás envuelto con una serpiente y en el centro está el libro de la muerte. En la parte superior de la obra se encuentra el Libro de la Vida, y la Iglesia Cristiana se encuentra representada por la figura de una mujer.


En "Canciones de inocencia" (1789), Blake escribió "La imágen Divina", (The Divine Image) el cuál ha llegado a ser uno de sus poemas más conocidos, que lamentablemente ha sido tergiversado y amputado en sus traducciones al español. El poema original evoca a gritos las palabras de Filipenses 2:5-1, y alude en nuestra mente el Capítulo 1 de Juan, Génesis 1:17, 1 Juan 4:20, y otros versículos bíblicos:


"A la Misericordia, Compasión, Paz y Amor
Todos oran en su aflicción;
Y a estas virtudes de gozo
Devuelven su gratitud.

Por Misericordia, Compasión, Paz y Amor
Es Dios, nuestro querido padre,
Y la Misericordia, Compasión, Paz y Amor
Es hombre, su hijo y su cuidado.

Porque la Misericordia tiene un corazón humano, 
La compasión, un rostro humano, 
Y el Amor, la divina forma humana, 
Y la paz, la ropa humana.

Para que todos los hombres, de toda región, 
Que oran en su aflicción, 
Oren a la forma humana divina, 
El amor, la misericordia, la paz y la compasión. 

Y todos deban amar a la forma humana,
En el pagano, el turco y el judío;
Donde more la Misericordia, el Amor y Compasión
Allí more Dios también.
"

William Blake trataba de encontrar puntos en común con las ideas de muchos filósofos a los que leía. Algunas citas que escribió incluyen: 
"Aquél que ve al infinito en todas las cosas, ve a Dios."
Blake describió a Dios como un auténtico genio de la poesía:
"Aquél que ama, siente al amor descender hacia sí & si tiene sabiduría lo puede percibir del Gran Poeta, quien es el Señor."
En Milton, escribió:

"Yo canto, según la inspiración del Genio Poeta,Quien es el Eterno Todo-protector Divino de la humanidadA quien le es la Gloria & Poder & Dominio."
Aunque simpatizaba con personajes deístas como Thomas Paine, y rechazaba ser parte de las instituciones religiosa de la época, también creía que los deístas erraban gravemente en sus pretensiones contra la «religión eterna de Cristo»
Blake consideraba:
"El que está fuera de la Iglesia y se opone a ella, no es menos agente de la religión que el que está en ella." [LJ, K 613] 
Blake veía en Jesucristo la relación vital y la unidad entre la divinidad y la humanidad, simbolizada desde la eternidad. Como él mismo lo escribió:

"Todos tenían originalmente una sola lengua y una sola religión: se trataba de la religión de Jesús, el Evangelio eterno. La antigüedad predica el Evangelio de Jesús." [Descriptive Catalogue, Plate 39, E543]
"Jesús y sus apóstoles y discípulos eran todos ellos artistas" [The Laocoön, p. 271.]
En su obra "Jerusalén la emanación del Gran Albion", William Blake escribió un fragmento en el que se levantó como un enemigo declarado del deísmo. Es en este texto en el que Blake dijo su famosa frase: "La gloria del cristianismo es conquistar por medio del perdón."


"Ángeles custodiando el sepulcro de Cristo"
"A los deístas"
"Nunca puede ser un amigo de la raza humana aquél que es predicador de la moral natural o la religión natural, sino que es un lisonjero entiende traicionar, para perpetuar orgullo tirano y las Leyes de que Babilonia que, el contempla, serán destruidas en breve con la Espada Espiritual y no la espada Natural. Él está en el Estado que se llamaba Rahab, Estado que debe ser quitado antes de que pueda ser amigo del hombre.
¡Ustedes, Oh deístas! se profesan a sí mismos enemigos del cristianismo, y así lo son: también son los enemigos de la raza humana y de la naturaleza universal. El hombre nace como un espectro, o Satanás, y es del todo un mal, y requiere una nueva individualidad continuamente, y continuamente debe ser cambiado a su opuesto directo. Pero sus filosofías griegas, que son un remanente del druidismo, les enseñan que el hombre es justio en su espectro vegetativo, una opinión de consecuencia fatal y maldita para el hombre, como los antiguos veían claramente por Revelación, para la derogación total de la teoría experimental, y muchos creyeron lo que vieron, y profetizaron de Jesús.
El hombre debe y va a tener una religión, si no tiene la religión de Jesús, tendrá la religión de Satanás, y erigirá la sinagoga de Satanás, llamando al príncipe de este mundo ‘dios’, y destruyendo a todos aquellos que no adoran a Satanás, en el nombre de dios. ¿Será que alguno dirá: ¿Dónde están aquellos que adoran a Satanás en el nombre de ‘dios’’? ¿Dónde están? ¡Escuchen! Toda religión que predica vengarse por el pecado es la religión del enemigo y vengativo, y no la del perdonador del pecado, y su ‘dios es Satanás, llamado por un nombre divino. Su religión, O deístas! El deísmo es la adoración del Dios de este mundo por medio de lo que ustedes llaman religión natural y filosofía natural, y de la moral natural o la justicia-propia, las virtudes egoístas del corazón natural. Esta era la religión de los fariseos que asesinaron a Jesús. El deísmo es lo mismo, y termina en lo mismo. . . 
Voltaire, Rousseau, Gibbon, Hume acusan a los espiritualmente religiosos con hipocresía religiosa. pero ¿cómo es que un monje o bien un Metodista, [que ha confesado su pecado] puede ser un hipócrita?, no lo concibo. Llamar a alguien hipócrita, es un título más apropiado para un jugador que cae en el pecado, cuya profesión es la virtud y la moral, y [para] los hombres que se hacen justicia propia. Foote, al llamar hipócrita a Whitefield, fue él mismo uno, porque Whitefield no pretendía ser más santo que los demás, más antes el confesó sus pecados ante todo el mundo. Voltaire! Rousseau! no pueden escapar mi acusación de que ustedes son fariseos e hipócritas, pues ustedes están constantemente hablando de las virtudes del corazón humano, y particularmente de las de ustedes mismos, más acusan a otros, y especialmente a los religiosos, cuyos errores ustedes por la apariencia de virtud porque pretenden, primeramente pretenden exponer. Rousseau pensaba que los hombres eran buenos por naturaleza: los encontró malvados, y no encontró ningún amigo. La amistad no puede existir sin el perdón de los pecados continuamente. El libro escrito por Rousseau, llamado sus 'Confesiones', es una excusa y un pretexto de su pecado, y no una confesión. 
Pero ustedes también acusan a los pobres monjes y religiosos de ser las causas de la guerra, mientras absolven y halagan a los Alejandros y Césares, a los Luises y a los Federicos, cuando solo ellos son sus causas y sus actores. Mas la religión de Jesús, el perdón del pecado, nunca puede ser la causa de una guerra, ni de una solo martirio. Aquellos que martirizan a otros que, o que causan las guerras, son deístas, pero nunca pueden ser perdonadores del pecado. La gloria del cristianismo es conquistar por medio del perdón. Toda la destrucción, por lo tanto, en la Europa cristiana ha surgido del deísmo, que es la religión natural.
VI un monje de Charlemaine
Levántate ante mi presencia;
Hablé con el monje gris mientras estábamos de pie
En los haces de luz infernal.

Gibbon se levantó con un látigo de acero, 
Y Voltaire con una rueda de trasiego;
Las escuelas, en nubes de aprendizaje rodado,

Se levantaron con Guerra de oro y hierro.

"Tú monje perezoso!" resonaron desde lejos,
"En vano condenas la guerra gloriosa"
"Y en tu celda jamás habitarás:"

"Levantante, guerra, y atalo en su celda!"

La roja sangre corrió al costado del monje gris,
Sus manos y pies fueron heridos a lo vasto
Su cuerpo encorvado, sus rodillas y brazos

Como raíces de árboles centenarios.

Cuando Satanás golpeó primero al negro
Y arrendó la ley moral del Evangelio,
Falsificó la Ley en una espada,

Y derramó la sangre del Señor de Misericordia.

Tito! Constantino! Charlemaine!
O Voltaire! Rousseau! Gibbon! en vano
Se burlan sus griegos, Su espada romana

Se pone contra esta imagen de su Señor;

Porque una lágrima es una cosa intelectual;
Y un suspiro es una espada de un rey angelical
Y el amargo gemido del dolor de un mártir

Es una flecha del arco del Todopoderoso.
[William Blake, "To the Deists",  Jerusalem, f. 52.,  The Poetical Works.  1908.]

Los trabajos postreros de Blake hicieron hincapié en las nociones de auto-sacrificio y perdón como el camino hacia una integridad interior, lo que se evidencía en "Las Bodas del Cielo y el Infierno"Blake llegó a escribir que el mismo amor en el ser humano es muerte eterna "sin el perdón del pecado"

En el prefacio de "El evangelio eterno", Blake plantea la pregunta: ¿a qué vino Cristo?, y responde:
"El perdón de los pecados. Ésto es el Evangelio y esta es la vida y la inmortalidad puesta en manifiesto por Jesús. Aún el pacto de Jehová, que es este: «si perdonáis a los hombres sus ofensas, así os perdonará también Jehová a vosotros»; de modo que Jehová pueda morar entre vosotros, pero si vos te vengas, asesinas la Imagen Divina & y Él no puede morar en vosotros. Porque tú lo asesinaste, Él se levantó otra vez, & niegas que Él se ha levantado & estás ciego en el espíritu." [Blake, The Everlasting Gospel. ]
En su libro "La Imagen Divina: Un estudio de la interpretación de Blake acerca del cristianismo"Margaret Smith Bottrall escribe lo siguiente:
"Blake es capaz de presentar la misión del Evangelio de Cristo de una forma tal que reconocemos la correspondencia de su necesidad hoy en día. Su decidida indisposición a aceptar las soluciones humanas le da un peso y una fuerza adicional a su fe definitiva en el poder regenerador y liberador de Jesucristo, y su proclamación del evangelio de perdón. A pesar de sus constantes desvíos de la ortodoxia, la intención de Blake se hizo siempre a revelar la relevancia de Jesús a una sociedad cristiana solo por nombre. 
Su visión de Jesús cambió con su propio crecimiento espiritual. Las palabras de Blake se ubican en un largo periodo; desde el comienzo de la Revolución Francesa hasta 1827, cuando murió sin ser conocido a la edad de setenta años. Cuando era un hombre joven, él estaba entusiasmado por el ejemplo de Jesús como un revolucionario; cuando ya era más anciano, su persepctiva acerca de Jesús es la de el perdonador de pecados. La última concepción no anula la primera, sino que la incluye. . . su triunfo era incorporar el evangelio de la libertad al más profundo evangelio de amor." [Margaret Smith Bottrall (1950), "The Divine Image: A Study of Blake's Interpretation of Christianity", Ed. di Storia e Letteratura, p. 10-11]
En 1804, Blake realizó un poema titulado como "And did those feet in ancient time", que se incluiría en el prefacio de su obra "Milton, un Poema" (1808).

 Hoy en día este poema es mejor conocido como el himno "Jerusalem" (1916), con música de Sir Hubert Parry. 

La temática está ligada al Libro de Apocalipsis [3:12] y [21:02] donde se describe la Segunda Venida de Cristo, en la que Jesús establece una nueva Jerusalén, la ciudad celestial, un lugar de paz y amor universal.  El poema:


"¿Y esos pies en tiempo antiguo
andaron en los verdes montes de Inglaterra?
 Y fue el Santo Cordero de Dios
visto en los pastos ingleses, placenteros!

 Y el rostro divino
 resplandeció sobre nuestras colinas nubladas?
 ¿Y edifico una Jerusalén allí
 en medio de esos negros molinos diabólicos?

 ¡Dadme mi arco de oro ardiente!
 ¡Dadme mis flechas de anhelo!
 ¡Traed mi lanza! ¡Abríos, oh nubes!
 ¡Traedme mi carro de fuego!

 No cesaré mi lucha mental
 ni mi espada dormirá en mi mano,
 hasta que levantemos otra Jerusalén

 en el solar verdeante y dulce de Inglaterra."

A sus 65 años, Blake se dedicó a ilustrar el Libro de Job, por cuyos cuadrosJohn Ruskin, llegó a compararlo con el legendario pintor Rembrandt. 

Una de las últimas anécdotas que se citan en libros biográficos sobre este personaje relata el momento en el que Blake estaba en su lecho de muerte:

Dirigiéndose a su esposa Catherine, le refirió entre sus últimas palabras lo siguiente:
"Mi amada, me voy a ese país que toda mi vida he deseado ver. Estoy feliz, esperando la salvación a través de Jesucristo; pero no nos separaremos." [(Agosto 1827), Kaethe Wolf Gumpold (1989) Thomas Wright (2003), Life of William Blake, Kessinger Publishing, p. 119]
Muchos años después de su muerte, se establecería el "Premio Blake" al mejor arte religioso, en Australia, 1949.

Bibliografía:

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