jueves, 8 de agosto de 2013

Dag Hammarskjöld

Dag Hammarskjöld (1905–1961) fue un diplomático, economista y escritor sueco.

Es especialmente famoso por haber fungido como el 2° Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 1953 a 1961.

Hammarskjod era egresado de la Universidad de Uppsala como Licenciado en Filosofía, con una Maestría en Leyes, y un Doctorado en Economía en la Universidad de Estocolmo (1934).

Durante su carrera pública en la ONU, destacó como un gran pacifista que redobló esfuerzos para evitar guerras.

John F. Kennedy lo llamó "el estadista más grande de nuestro siglo", y el historiador Paul Kennedy lo ha considerado como "tal vez el mejor secretario de la ONU por su habilidad para modificar eventos, a diferencia de sus sucesores".

Hammarskjöld murió el 18 de septiembre de 1961, después de que el avión en el que viajaba se estrelló misteriosamente. Diversas especulaciones han surgido sospechando de que en realidad haya sido asesinado, ya que Dag viajaba en una misión de paz buscando negociaciones para cesar un conflicto armado en el Congo. En 1961, Dag fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, de forma póstuma.


Su creencia en Dios


Dag era miembro de la Iglesia de Escocia, la cual tiene una doctrina Luterana-Evangélica. Brian Urquhart, biógrafo de Hammarskjoeld, escribió que su identificación con el pensamiento cristiano estaba inspirado por "la antigua tradición de la imitación de Cristo en el sacrificio y en el servicio a los demás..." 
Las fuentes del sentido de la vocación de Hammarskjoeld estaban profundamente arraigadas. Éstas eran tradicionales, intelectuales y religiosas.... 
La religión era para él un diálogo propio con Dios, y la fe era el fundamento para el deber, la dedicación y el servicio.” (Brian Urquhart, Hammarskjoeld, NY, Alfred A. Knopf, 1972, 23-24).
En sus escritos, Hammarskjöld había expresando su fe.  De hecho, es especialmente en su diario "Markings" (1964), publicado póstumamente en Suecia, donde se expresan por escrito sus convicciones espirituales. 

En una carta que se encontró con los manuscritos de "Markings", en el apartamento de Hammarskjoeld, Nueva York después del accidente en 1961, Hammarskjoeld denominó a su diario "una especie de libro blanco acerca de mis asunto con mí mismo -- y con Dios."
Dios no muere el día en que dejamos de creer en una deidad personal, más nosotros morimos en el día en que nuestras vidas dejan de ser iluminadas por el resplandor constante, diariamente renovado, de un milagro, cuya fuente está más allá de toda razón.  (Hammarskjoeld, Markings, Knopf, 1964). 
Ahora yo reconozco y apoyo, sin reservas, las mismas creencias que una vez fueron transmitidas a mí. . .
De los eruditos y clérigos del lado de mi madre heredé la creencia de que, en el sentido más radical de los Evangelios, todos los hombres eran iguales como hijos de Dios, y que deben ser atendidos y tratados por nosotros como nuestros maestros en Dios.  
Los dos ideales que dominaron mi mundo infantil se reunieron conmigo plenamente armonizados y se ajustaron a las exigencias de nuestro mundo de hoy en la ética de Albert Schweitzer, donde el ideal de servicio se apoya y respalda la actitud fundamental del hombre señalada en los Evangelios. En su obra también encontré una llave para el hombre moderno en el mundo de los Evangelios.” (Dag Hammarskjoeld, Servant of Peace, New York, Harper & Row, 1962, pp. 23-24; ver también Van Dusen 1967). 

El perdón es la respuesta al sueño del niño, o un milagro por el cual lo que está roto se rehace todo nuevamente, lo que está sucio se hace limpio nuevamente. El sueño explica por qué necesitamos ser perdonados, y por qué debemos perdonar. En la presencia de Dios, nada se interpone entre Él y nosotros - somos perdonados.” (Hammarskjoeld, Markings, Knopf, 1964, 124).
La experiencia interna del amor de Dios es el más profundo sentido de alegría y plenitud que un ser humano puede tener - nada lo supera. Todas las demás experiencias de amor, aunque sean hermosas, son como reflejos o recordatorios de la cosa real." (Hammarskjoeld, Markings, 1964).
Es nuestra concepción de la muerte lo que decide nuestras respuestas a todas las preguntas que la vida nos pone.” (Hammarskjoeld, Markings, 1964, 160). 
Alégrate si Dios encontró un uso para tus esfuerzos en Su obra. Alégrate si tu sientes que lo que hiciste era ‘necesario’,  pero recuerda que, aún así, tú no era más que el instrumento por el cual Él añadió un grano diminuto al universo que Él creó para sus propios propósitos.(Hammarskjoeld, Markings, 1964, 143).
“¿Cómo esperas mantener tus fuerzas de escuchar cuando nunca quieres escuchar? Que Dios haya de tener tiempo para ti, pareces tenerlo por sentado que no puedes tener tiempo para Él.” (Hammarskjoeld, Markings, 1964, 12). 
“Tus antojos como un animal humano no se convierten en una oración sólo porque es Dios a quién le pediste que los atendiera.” (Hammarskjoeld, Markings, 1964, 11).   
"En la fe, que es 'la unión de Dios con el alma', eres uno en Dios, y Dios está completamente en ti, al igual que, para ti, Él está totalmente en todo lo que encuentras. Con esta fe, en la oración desciendes al encuentro con el otro."  (Hammarskjoeld, Markings, Knopf, 1964).    
“Ora para que tu soledad pueda impulsarte a encontrar un motivo para vivir, lo suficientemente grande como para morir por él.” (Hammarskjoeld, Markings, 1964, 72).  
"Aquel que ha renunciado a sí mismo a ello, sabe que el Camino termina en la Cruz —aún cuando se esté conduciendo a través del júbilo de Genesaret o a la entrada triunfal en Jerusalén. No busques la muerte. La muerte te encontrará. Pero busca el camino que hace de la muerte un cumplimiento." (Hammarskjoeld, Markings, 1964). 
"Amad a la vida y a los hombres como Dios los ama
  por el bien de
  sus infinitas posibilidades,
  esperar como Él,
  considerar como Él,
  sin emitir juicios,
  obedeced el orden cuando se da
  y nunca mirar hacia atrás.
(Hammarskjoeld, Markings, 1964, 72).   
"Ser libre; ser capaz de levantarse y dejar todo atrás - sin mirar atrás. Decir Sí. Sí a Dios, sí al destino, sí a ti. Esta realidad puede herir el alma, pero tiene el poder para curarla.” (Hammarskjoeld, Markings, 1964). 
“No es suficiente someterte diariamente ante Dios, lo que realmente importa es estar solamente sometido ante Dios.” (Hammarskjoeld, Markings, 1964, 110).
Una de las oraciones de Hammarskjoeld, publicada en "Markings": 
“Dame un corazón puro que pueda verte a Ti,  

Un corazón humilde para que pueda oírte a Ti, 

Un corazón lleno de amor para que yo pueda servirte a Ti"

(Dag Hammarskjoeld, Markings, Nueva York, Alfred A. Knopf, 1964, 100).
"Ante Ti, Padre,
En justicia y en humildad,
Contigo, hermano,
En la fe y en el valor,
En Ti, Espíritu,
En la tranquilidad,
Tuya, porque Tu voluntad es mi destino,
Dedicado, porque mi destino es para ser usado y consumido
de acuerdo a Tu voluntad
.”
(Hammarskjoeld, Markings, 1964).


Dag fue recordado por Albert Lutuli en su aceptación al Premio Nobel de la Paz:
"Fue en la causa de sus actividades en beneficio de la paz que el fallecido Dag Hammarskjöld perdió la vida. De su trabajo mucho se ha escrito, pero me gustaría aprovechar esta oportunidad para decir lo mucho que lamento que él no está con nosotros para recibir el ánimo de este servicio que él ha prestado a la humanidad... para decir que yo pensaba en esta desafortunada ocasión que provocó la muerte de Dag Hammarskjöld. Recuerdo las muchas vidas que se han perdido en África, empezando por la del antiguo Livingstone, hasta el día de hoy. Vidas dignamente perdidas para redimir África. Fue significativo que haya sido en África, mi continente natal, que él perdió su vida. Cuántas veces sus decisiones contribuyeron a evitar una catástrofe mundial, nunca se sabrá. Pero hubo muchas de esas ocasiones, estoy seguro. Pero no puede haber ninguna duda de que él dirigió a las Naciones Unidas a través de una de las etapas más difíciles de su historia. Su ausencia hoy en día debería ser euna lección perdurable para todos los amantes de la paz, y un desafío a las naciones del mundo para eliminar aquellas condiciones en África, más aún, en cualquier lugar, que provocaron el trágica y prematuro fin de su vida." [Luthuli, Discurso de Aceptación del Premio Nobel, 1964]

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