viernes, 9 de agosto de 2013

J. J. Thomson: "Grandes son las obras del Señor"

Joseph John Thomson (1856-1940)  fue un científico británico, especialmente destacado por haber descubierto el electrón y los isótopos, por lo que a menudo se le considera fundador del campo de la física atómica.

J. J. Thomson fue elegido miembro de la Royal Society (Sociedad Real) en Londres en 1884, y fue galardonado con el Premio Nobel de la Física en 1906 "en reconocimiento a los grandes méritos de sus investigaciones teóricas y experimentales en la conducción de la electricidad por medio de los gases."

Durante su carrera temprana, trabajó en el desarrollo de la teoría vórtice del átomo propuesta por William Thomson (Lord Kelvin), y además había retomado las teorías de campos de James Clerk Maxwell.

Con el tiempo, Joseph J. Thomson logró muchísimas aportaciones a la física: fue el inventor del espectrómetro de masas, formuló el "modelo de budín de pasas", fue el primero en realizar una medición de e/m en la tipografía, propuso el primer guía de onda, y es reconocido por la "dispersión Thomson", y el "problema Thomson",  la acuñación del término "rayo delta", y demás.

Thomson estudió matemáticas y física en la Universidad de Manchester y en la Universidad de Cambridge (en Trinity College), donde más tarde sería profesor hasta su muerte. Thomson fue profesor de Niels Bohr, Max Born, William Henry Bragg, Ernest Rutherford, y muchos otros científicos. En su honor se ha nombrado la unidad física Thomson (Th).

Su creencia en Dios

Durante su discurso presidencial inaugural en la Asociación Británica, publicado en la destacada revista científica Nature (26 de agosto 1909), Joseph Thomson concluyó su discurso con las siguientes palabras:
A medida que conquistamos cúspides tras cúspides vemos frente a nosotros regiones llenas de interés y belleza, pero no vemos nuestro objetivo, no vemos el horizonte. En la distancia se encumbran cúspides aun más altas, que darán a los que las suben perspectivas todavía más amplias, e instensificarán el sentimiento, cuya verdad acentúa por cada avance en la ciencia, que Grandes son las obras del Señor. (Thomson 1909, Inaugural Address. Nature, Vol. 81, p. 257).
Sir Owen Richardson (Premio Nobel de la Física en 1928) describió a su profesor y amigo J. J. Thomson de la siguiente forma:
Él era sinceramente religioso, un hombre de iglesia con un desagrado por el Anglo-catolicismo, un comulgante regular, que cada día se arrodillaba en oración privada, un hábito que sólo conocía la Señora Thomson hasta casi el final de su vida.” (Richardson 1970, “Sir Joseph J. Thomson”, en The Dictionary of National Biography, Oxford University Press, p. 862).
En su artículo biográfico "J.J. Thomson, Anglicano" en la revista Perspectivas de la Ciencia y la Fe Cristiana, Raymond Seeger (NSF) señaló:
Como profesor, J.J. Thomson asistía al culto de domingo en la tarde en la capilla universitaria, y como maestro, el servicio de la mañana. Era un comulgante regular en la Iglesia Anglicana. Además, mostró un interés activo en la Misión de Trinidad en Camberwell. Con respecto a su vida devocional privada, J.J. Thomson invariablemente se arrodillaba para practicar la oración diaria, y leía su Biblia antes de acostarse cada noche. ¡Él era verdaderamente un cristiano practicante!(Seeger 1986, p. 132).

Bibliografía:

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